Ley de Mecenazgo

¡Cultura Independiente!

La Ley de Mecenazgo encadena la cultura a los intereses de bancos y monopolios. Sin embargo, el mundo de la cultura responde

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04-07-2012
No es verdad que la realidad se limite a estos dos caminos, subvención o monopolio. La cultura debe ser independiente, desarrollarse apoyándose en la gente y creando partiendo de sus propias fuerzas, las de los profesionales de la cultura.
El ministro Wert
No es verdad que la realidad se limite a estos dos caminos, subvención o monopolio. La cultura debe ser independiente, desarrollarse apoyándose en la gente y creando partiendo de sus propias fuerzas, las de los profesionales de la cultura.

En un artículo antrior ya advertíamos del objetivo que busca la nueva Ley de Mecenazgo, enmarcado en los recortes en subvenciones al mundo artístico y cultural impulsados por el nuevo ministro de Educación y Cultura, sumados a los ya efectuados por comunidades y ayuntamientos desde el inicio de la crisis:

En la actualidad, la ley española en vigor desde 2002 permite a los particulares desgravar hasta un 25% de IRPF de lo aportado a instituciones artísticas. Cantidad que en el caso de las empresas, se eleva hasta el 35% de la cantidad invertida de desgravación en el pago del impuesto de sociedades.

Ya a principios del año pasado el PP propuso en la Comisión de Cultura del Congreso incrementar la deducción en el IRPF de las personas físicas del 25% al 70% en las donaciones y aportaciones del mecenazgo. Y, en el caso de las personas jurídicas, que en el impuesto de sociedades se incrementara la base de deducción del 35% al 60%.

Al parecer, estas cantidades podrían incluso aumentar todavía en el nuevo anteproyecto del ministro Wert, mantenido hasta ahora en el más absoluto secreto. Según sus propias palabras, la idea es pasar de la “cultura de la subvención” a la “cultura de la desgravación”, permitiendo que “la sociedad recupere su protagonismo en la cultura” y no acabando con “las subvenciones a la cultura, pero sí con la cultura de la subvención”.

El monstruo de tres cabezas

Nadie debe albergar ya duda alguna sobre de qué “sociedad” está hablando el ministro Wert. En otros artículos de deverdaddigital.com se desarrollan, y así lo seguiremos haciendo, las relaciones entre el arte y el poder. Pero no hace falta escudriñar en ellas para saber al servicio de quién actuará la Ley de Mecenazgo, salvo que alguien confíe en la bonomía de un alterego del ministro...

Recientemente se publicaba en uno de los periódicos de mayor tirada del país, un artículo titulado “Sobrevivir sin papá Estado”. Clama al cielo que quienes han vivido, viven, y vivirán de las subvenciones, más que ningún otro sector de la sociedad, se permita hablar de esa manera. Más teniendo en cuenta que hablan de papá Estado y no del monstruo de las tres cabezas, bancos, monopolios y grandes fortunas, que son los que a partir de ahora controlarán el arte y la cultura sin tener al Estado como paso intermedio. "Bancos, monopolios y grandes fortunas, que son los que a partir de ahora controlarán el arte "

Que las subvenciones del Estado son un resorte de castración del arte y la cultura lo saben hasta la mayoría de los que las reciben, pero, como ya dijimos: al menos, con el sistema de subvenciones, las clases  populares pueden intervenir en él (en el arte) según la correlación de fuerzas política que existe a nivel nacional o local en cada momento.

Por el contrario, la Ley de Mecenazgo acelera la concentración monopolista en el mundo del arte y la cultura, dejándola en manos de unos pocos magnates financieros, siendo el Estado el que seguirá pagando gracias a las suculentas desgravaciones.

Entre Francia y EEUU

En el debate se han enfrentado dos modelos, aparentemente antagónicos. El de Francia y el de EEUU.

En 1959, el general De Gaulle creó en Francia la cartera de cultura, entregándole su gestión a André Malraux. El proyecto político de la oligarquía gala pasaba por cuidar el “departamento de propaganda”. Desde entonces Francia ha sido el modelo en el que muchos intelectuales y profesionales de la cultura en nuestro país han visto el camino a seguir. De hecho el presupuesto que dedica Francia a la cultura es de más de 7 mil millones, mientras en España no lega a los 900. Y pese a que desde hace un par de años las exenciones fiscales ya llegan al 90%, la estructura básicamente es la misma. De esta manera el Estado galo se ha garantizado el control del principal aparato de propaganda del país, y el encuadramiento de una parte de la izquierda y los sectores progresistas.

En EEUU el gestor gubernamental es el Bureau of Educational and Cultural Affairs, que se limita a la promoción del idioma y las relaciones exteriores en materia cultural. Los principales inversores son privados, y la cultura una gigantesca maquinaria de negocio para bancos y monopolios. El presupuesto del Estado no llega a los 400 millones de euros, menos del 15% de la inversión. Más del 40% es inversión monopolista. El otro 45% se corresponde con la propia actividad de las pequeñas y medianas empresas culturales. De tal manera, los principales centros de poder, como ocurre en Francia, se aseguran el control del arte y la cultura. "El Estado es el principal aparato de control y encuadramiento de una parte de la izquierda"

Quien paga manda

Quieren hacernos creer que las alternativas independientes son fruto exclusivamente de la presión de la crisis, y pese a que haya agudizado la situación, siempre estuvieron allí. Al principio, unas pocas como en una travesía por el desierto. Los años de “bonanza”, o mejor dicho, de narcotización colectiva subvencionada, convirtieron la independencia económica en el mundo de la cultura en una “rara hábilis”. Cabe recordar que cuando en el año 2000 se fundó el Ateneo Madrid XXI, se llegó en pocos meses a los 2 mil socios solo en la capital, con más de 100 actos en dos años. Después se extendió abriendo sedes en nueve capitales más y celebrando más de 300 actos. Así nació Foros21.

Pero lo cierto es que la cultura independiente no solo estuvo ahí siempre, sino que a medida que avanzaba la primera década del nuevo milenio fueron surgiendo más alternativas. No por desesperación, sino por principios... quien paga manda.

La Ley de Mecenazgo apoya su propaganda en puntos críticos del sistema de subvenciones que no dejan de ser ciertos. Sobretodo en sectores en los que es enormemente más difícil trabajar sin gigantescas inversiones, como en el cine o el la ópera. En otros números hemos tenido la oportunidad de mostrar cómo muchos profesionales del sector denunciaban la concesión de subvenciones como vía exclusiva de financiación, como la famosa rueda de prensa del director Tinieblas González. Cientos de películas son producidas con el único objetivo de obtener una subvención, mal estrenarlas, falsear los resultados de taquilla y a otra cosa.

Pero hasta en las condiciones más difíciles es injustificable vender el alma al diablo. Por una parte porque propuestas como la de notodofilmfest.com o iniciativas como las del tenor José Manuel Zapata, han demostrado que es posible hacer buen cine y buena ópera sin necesidad de gigantescas inversiones. Y luego porque si el dinero que otorga el Estado es, en definitiva, nuestro, ¿por qué no formar organismos independientes, integrados por colectivos y profesionales independientes de la cultura que concedan y supervisen el sistema de subvenciones?.

Otro ejemplo son los festivales de música. Aunque la financiación en mucho de ellos se basa en los grandes patrocinadores y la publicidad de marcas “poco” independientes, el modelo de festival independiente se ha extendido por toda España. El mejor ejemplo es el Primavera Sound que incorpora nuevos espectadores cada año, pasando en poco tiempo de 50 mil a 170 mil. La mayoría de la financiación proviene principalmente de la taquilla. Como es también el ejemplo del Sonorama, que este año ha sido nominado por los Premios de la Música Independiente. O el SOS 4.8, que es, en su quinta edición, uno de los principales referentes de la cultura independiente, para público y profesionales. No solo por los productos que ofrece, sino por las posibilidades de debate y encuentro con otros profesionales, además de las oportunidades de difusión de diferentes alternativas. Siendo estrictos, muchos son los festivales que teniendo como única entrada lo que paga el público se han desarrollado, creando además auténticas plataformas culturales en las que se puede disfrutar de música, arte, cine... y circo."Hasta en las condiciones más difíciles es injustificable vender el alma al diablo"

Entre la espada y la pared

¿No hay alternativa?, ¿debemos resignarnos a producir cultura dentro de los límites que marca el Estado o, directamente, los poderes que lo controlan?

La pregunta se contesta sola. No.

Esta misma casa es un ejemplo práctico, sostenido durante diez años, si nos limitamos a Foros21, y durante tres décadas desde que vio la luz el periódico De Verdad. Ahora Foros21 ha decido abrir sus páginas a la publicidad independiente, tras una década de financiación basada exclusivamente en sus lectores y suscritos. Un paso adelante.

Pero desde que Foros21 empezó a editarse, cientos de alternativas han ido cuajando, acelerándose este proceso con el estallido de la crisis. Si éste es el destino al que nos abocan, habremos de buscar otro cuestionando los criterios, valores, principios, e incluso las formas, de la moral y la cultura dominante, que si hasta ahora se encuadraba en la “cultura de la subvención”, con la Ley de Mecenazgo pasa a ser la “cultura del monopolio”.

No es verdad que la realidad se limite a estos dos caminos, subvención o monopolio. La cultura debe ser independiente, desarrollarse apoyándose en la gente y creando partiendo de sus propias fuerzas, las de los profesionales de la cultura.

Una, dos, tres... mil

Hay alternativas, y muchas. No hay más que echar un vistazo a la audacia con la que las compañías de teatro y las salas están abordando el problema. Anteriormente hemos tratamos el ejemplo de La casa de la portera y del Nuevo Teatro Fronterizo de Sánchez Sinisterra. Son solo la puta del iceberg.

Otro ejemplo es el del networking, o redes de trabajo, que están utilizando muchas salas y compañías. El networking es una red que se construye a base de funciones cuyo objetivo es contactar con futuros programadores a los que les interese la obra o el trabajo del que ha podido ver un ejemplo. Después de cada representación tiene lugar el intercambio de impresiones, posibilidades, tarjetas... Recientemente tuvo lugar la primera reunión de networking a la que asistieron 60 agentes teatrales en Madrid.

Otro es el de las huchas. Un hucha a la salida del teatro invita al espectador a calcular él mismo el valor de lo que ha visto. O la que convierte en socios a los vecinos del barrio para implicarles en el proyecto teatral.

El crowdfunding es un sistema basado en portales a través de los que buscar financiación popular. Cientos de proyectos teatrales, editoriales, musicales y de toda índole, se publicitan por secciones y cualquier visitante puede apostar por ellos por una determinada cantidad de dinero. Son ya miles los proyectos que han salido adelante en los más populares portales a nivel internacional, o en los nuevos portales que se están abriendo en España.

Luego están las asociaciones de beneficio mutuo. Universidades a distancia, digitales o tradicionales, firman acuerdos con compañías y grupos teatrales. Estas alternativas están salvando a muchos de la quiebra definitiva.

En torno a la mitad de los grupos están literalmente parados, aunque hasta ahora hayan sobrevivido a duras penas. Esto ha generado, desde hace un tiempo, una corriente que reclama una transformación del modelo de gestión de la cultura. Como decía Carlos Hipólito en una entrevista para Foros21, "va a haber que reinventarse". "La cultura independiente, ni del Estado, ni de los monopolios"

Los profesionales reclaman que la gestión de la cultura sea para los profesionales de la cultura. Incluso que los teatros y las salas públicas sean concedidas como contratas a pequeñas y medianas compañías privadas, bajo supervisión pública. Si lo que quiere el ministro Wert es que la cultura esté en manos de la sociedad y no de unos pocos, este es un camino. Por lo demás, la cultura independiente, ni del Estado, ni de los monopolios.

Charla sobre Teatro
Federico García Lorca

“Un pueblo que no ayuda y no fomenta su teatro, si no está muerto, está moribundo; como el teatro que no recoge el latido social, el latido, histórico, el drama de sus gentes y el color genuino de su paisaje y de su espíritu, con risa o con lágrimas, no tiene derecho a llamarse teatro

Mientras que actores y autores estén en manos de empresas absolutamente comerciales, libres y sin control literario ni estatal de ninguna especie, empresas ayunas de todo criterio y sin garantía de ninguna clase, actores, autores y el teatro entero se hundirá cada día más, sin salvación posible”

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