La Audiencia Nacional admite la querella contra la cúpula de Bankia

Juicio al saqueo bancario

La admisión a trámite de la querella contra Bankia puede abrir la espita del cabreo acumulado contra la banca y una clase polí­tica a su servicio.

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10-07-2012
Por fin un banquero en el banquillo. Pocas semanas después de que el 15-M abriera una brecha con la querella contra Rato, se ha admitido la denuncia de UPyD que apunta a toda la cúpula de Bankia. Hay que aprovechar esta oportunidad. Transformar esta causa en un juicio contra todo el saqueo de los bancos. Desde Bankia a La Caixa y el Santander, o los desmanes de los bancos extranjeros.
Si Rato merece estar en el banquillo, Botí­n no le anda a la zaga con sus desmanes.
Por fin un banquero en el banquillo. Pocas semanas después de que el 15-M abriera una brecha con la querella contra Rato, se ha admitido la denuncia de UPyD que apunta a toda la cúpula de Bankia. Hay que aprovechar esta oportunidad. Transformar esta causa en un juicio contra todo el saqueo de los bancos. Desde Bankia a La Caixa y el Santander, o los desmanes de los bancos extranjeros.

¿Un juicio político?
No debemos caer en la inocencia. En la querella a Bankia se dirime también una disputa política.
Ha sido gobierno del PP, a través del ministerio de Economía y la Fiscalía Anticorrupción, quien ha empujado al abismo a Bankia.

El objetivo es liquidar toda una línea política, encarnada por Rato, cuya influencia en el seno del PP es notoria, y representada en el gobierno por Montoro. Enfrentada cada vez más abiertamente a Luis de Guindos. " Hay que exigir que se llegue hasta el final, para acabar con la impunidad con que los bancos nos atracan"


Si el ministro de Economía es la encarnación más pura de los intereses norteamericanos –por encima de los del PP y los de España-, Rato y Montoro representan los intereses oligárquicos.


Entre ambos hay una disputa soterrada. La oligarquía está poco dispuesta a aceptar que las exigencias del hegemonismo le obliguen a entregar su histórico control sobre la banca. Y Luis De Guindos está dispuesto a llevar hasta el final los planes norteamericanos, aunque eso suponga derruir el cuarto banco español.


En una reciente encuesta, Rato se ha convertido en el personaje más odiado por los españoles. Ese era el objetivo perseguido por De Guindos, desactivar políticamente la línea que representa.


¿Por qué Bankia sí y Botín no?
Sin embargo, la admisión a trámite de la querella contra Bankia va mucho más allá. Puede abrir la espita del cabreo acumulado contra la banca. En la reciente encuesta del CIS, los bancos aparecen por primera vez como una de las principales preocupaciones de los españoles.


Hay que exigir que se llegue hasta el final.


No podemos aceptar que se enjuicie a Bankia, pero quede impune la estafa de las preferentes, cuyo montante se eleva a 30.000 millones, más que todo el dinero público necesario para sanear Bankia.


¿Por qué no se lleva a juicio también a la cúpula de La Caixa, que obligó a sus clientes a canjear las preferentes por otros productos de menor valor, o por acciones que se han depreciado, ganando con ello miles de millones robados a pequeños ahorradores?


Y si Rato merece estar en el banquillo, Botín no le va a la zaga. Todavía está por esclarecer el corralito impuesto a los clientes de Banif, a los que el Santander negó la retirada de los fondos invertidos durante dos años, devolviendo luego sólo una parte.


¿Es que hay atracos que pueden quedar impunes?


¿Y la banca extranjera?
Desde Berlín y Londres se exigen a la banca española draconianas condiciones, que ellos mismos no están dispuestos a aplicarse.


Los grandes bancos británicos han manipulado el LIBOR, la tasa a la que los bancos se prestan dinero entre sí. Falsearon los datos para camuflar sus pérdidas y presentar mayores cuotas de liquidez. Bancos alemanes como el Deustchebank también participaron activamente en la estafa.


Un estudio de expertos galos evidencia que la banca francesa también necesitaría ayudas públicas si se le exigiera el mismo nivel de provisiones que a sus homólogos españoles.


¿Qué pasa aquí? ¿Es qué la banca alemana, francesa o inglesa tiene patente de corso?

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