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El BCE se inhibe, la deuda colapsa

El Mundo

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24-07-2012
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El mercado ya no se pregunta si España tendrá que pedir o no asistencia financiera a la UE. Ahora sólo quiere saber cuándo lo hará y qué tipo de ayuda pedirá. Con la munición de los ajustes prácticamente gastada y el Banco Central Europeo (BCE) rechazando las súplicas del Gobierno español e italiano de que reactive sus compras de deuda periférica, la intervención española ha dejado de ser un tabú en el mercado. Así lo reflejó ayer, una vez más, la prima de riesgo, al cerrar en 632 puntos. Y así lo confirmaron las rentabilidades de los bonos españoles a corto plazo, que ya superan incluso a las del debilitado bono italiano a 10 años.

La Bolsa, sin embargo, consiguió mantener el tipo, pese a que a media mañana llegó a desplomarse por encima del 5%. El Ibex 35 logró cerrar con una caída del 1,1% ayudado por la decisión de la CNMV de prohibir la especulación bajista sobre todos los valores del mercado español hasta el próximo 23 de octubre, en una acción coordinada con el regulador del parqué italiano.

Sin embargo, aunque la venda de la autoridad bursátil contuvo algo la hemorragia, todos los indicadores de riesgo sobre la economía española están ya activados. El bono español a 10 años cerró ayer en el 7,49%, un nivel del que ningún país ha logrado salir sin pedir un rescate hasta ahora. Mientras que la rentabilidad exigida por comprar bonos a dos años se disparó al 6,53%, lo que significa que España ya paga más por pedir dinero prestado hasta 2014 que Italia por financiarse hasta 2022, puesto que el bono italiano a 10 años ofrecía ayer un 6,33%.

La curva de tipos de la deuda española (que marca la cercanía con la que percibe el mercado un evento de impago) ya está distorsionada y por emitir deuda a 30 años (7,47%) el mercado exige menos que por hacerlo a 10 años (7,49%) o casi lo mismo que por un bono a tres años (7,28%). Y los CDS (seguros contra riesgo de impago) con los que los inversores cubren su exposición a la deuda de un país por si se declara en quiebra se dispararon ayer hasta superar los 600 puntos en el caso del bono a cinco años.

En sólo dos días, la Bolsa española ha perdido casi un 7% de su valor. Sin embargo, cuando ayer tocó suelo en el nivel de 5.900 puntos (que marca el mínimo desde 2003), el Ibex logró darse la vuelta -ayudado por el cerco de la CNMV a los especuladores- y cerrar en 6.177 puntos.

Este es el único consuelo que dejó ayer el mercado a España y los expertos consideran que no significa que la Bolsa descarte por completo una intervención. Más bien, estiman que la situación es aún manejable porque el actual fondo de rescate (FEEF) cuenta con recursos para empezar a comprar deuda española y el futuro mecanismo permanente de auxilio europeo (Mede) contará con dinero suficiente para cubrir los vencimientos de deuda española hasta 2014.


Si la situación se desborda, «será la Bolsa americana la que dará la señal de alarma en caso de que España necesite una intervención total o de que se acabe el dinero de los fondos de rescate», explicó ayer a este periódico el analista financiero, Juan Ignacio Crespo.

Pero, en Wall Street, el S&P 500 todavía acumula ganancias anuales superiores al 7%, mientras que el Dow Jones gana un 3,9% pese al fantasma de la desaceleración y a que ayer cerraron en rojo. En Europa, el Dax alemán (que cedió un 3,2%) gana en 2012 un 8,8% y el Eurostoxx 50 pierde algo más del 5%.

Estos datos indican que, por ahora, en línea con el deseo de Bruselas, el mercado parece estar esperando una intervención parcial de la economía española que consistiría en que el fondo de rescate temporal comenzara ya a comprar deuda del país para facilitar la financiación del Tesoro, que sólo cuenta con recursos para pasar este verano (más información en página 30).

«El mercado ha llegado a la conclusión de que los ajustes en economías como la española no se van a poder cumplir por falta de voluntad política y/o por la tensión social. La cuestión que resta es si Europa tiene capacidad, como contrapartida de solidaridad financiera, de hacer cumplir esos ajustes», señaló ayer el estratega de Citi, José Luis Martínez.


La posible intervención parcial sería la segunda solicitada por España, puesto que el Gobierno ya ha tenido que pedir un préstamo de hasta 100.000 millones de euros para sanear el sector financiero. Si el detonante de ese primer rescate pedido por España fue la crisis de Bankia, el de la intervención parcial que parece avecinarse ha sido Valencia.

«Sabíamos que el problema estaba en las comunidades autónomas. Incluso Moody's había advertido que Valencia no contaba con recursos suficientes para financiarse este año. Parecía que el mercado había descontado que las comunidades autónomas no cumplirían con sus objetivos de déficit, pero se ve que no era así y la reacción ha sido virulenta», apuntó Juan Ignacio Crespo.

Si España pide formalmente al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) que compre su deuda, el gran riesgo para la Eurozona será que Italia se contagie. Ese temor, unido a la amenaza de que Grecia abandone el euro, hundió ayer la moneda única a 1,21 dólares, su nivel más bajo en dos años