Los Territorios í‰ticos de Jorge Eines

La estética de la existencia

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17-08-2012
jorgeeines@jorgeeines.com /www.jorge-eines.com
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Se nos ve muy bien desde fuera. Cada uno en su hogar frente a una pantalla. A veces explorando en Internet en busca de esa información que trata de lo que le ocurre a los demás; otras veces mirando en la televisión una comedia de situación o un telediario. Constatamos que las cosas que le suceden a los personajes o a las personas reales, nos protegen de que nos ocurran a nosotros. Nos preservan de la molestia de tener que sucumbir ante lo real. Incluida la muerte, esa inevitable sorpresa que siempre le ocurre a los demás.

Mañana por la mañana iremos a ensayar. Somos gente del Arte del Actor y conseguiremos apartar por un rato la protegida intimidad a cambio del encuentro con los demás. Es una elección. En el ensayo somos una pulsión inquieta. Un deseo pequeño de trasgresión pero deseo al fin. Cada ensayo nos permite rescatar algo de un poder transformador que parece haber desaparecido ante tanto capitalismo exuberante. Salimos de la vida privada y entramos en la vida social. Tratamos de descubrir que quiere y que hace un personaje y eso que es técnica interpretativa acaba definiendo la relación estética de cada actor frente a la existencia. La propia y la del personaje.

Obsérvese que he escrito, que es lo que quiere y que es lo que hace. No, que es lo que quiere y que es lo que dice o que es lo que siente.

Hacer resuelve dos problemas. El del ser humano que ensaya y el del actor que acciona para encontrar un personaje. En fin. Tan contentos que estábamos pagando la hipoteca y ahora viene la crisis y nos condena a preocuparnos por esa parte de la vida privada que los mercados ya no saben solucionar.
Cada ensayo tiene que servir para comprender una época. No solo un personaje. Una época.
Se ensaya contra la realidad.

Se ensaya para saber más de lo que acontece con el individuo, mientras nos quitamos de encima la mediocre consistencia de lo obvio."Se ensaya contra la realidad "

Se ensaya para dialogar con autores que nos impulsan a negociar convicciones y a combatir la docilidad con inteligencia y sensibilidad crítica.

Se ensaya para entender porque un millonario decide someterse a la codicia vendiendo perfumes en horario prime time y porque en un Centro Cultural de una pequeña ciudad de Colombia o Chile o Argentina, una actriz que huele a ese mismo perfume cree en si misma porque encarna a la Madre de Bodas de Sangre o a Blanche Du Bois del Tranvía Llamado Deseo.

Qué pena no. Estos políticos molestando con sus historias de mercados, mercadeos y mercaderes y nosotros que estábamos tan tranquilos ensayando.

Imposible. No existe esa tranquilidad. Ni siquiera en ese bosque en donde Cristian Simois se recluye para ensayar mas y mejor y desde el cual me escribe. En algún momento la realidad nos atrapa. Pues es así. Esa es la batalla de cada uno.

Construir su propia estética y creer en ella. Parece ser que cuando la realidad nos encuentre deberíamos estar ensayando.

Algo similar me dijo una vez el Maestro Santiago García. La semana pasada lo nombraron Embajador de Teatro en el mundo. Por mi no hacía falta el nombramiento. Hace mucho tiempo que lo era. Un abrazo Maestro.