Alta Montaña

Escalando en el olvido

Julio Muñoz es técnico deportivo de la Escuela Española de Alta Montaña

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26-08-2012
El olvido al que han sido sometidos Los Atxas es una incógnita en el mundo de la escalada vasca
El olvido al que han sido sometidos Los Atxas es una incógnita en el mundo de la escalada vasca

Los Atxas son un conjunto de monolitos situados en el extremo noroeste del macizo de Itxina. A lo largo de la primera mitad del siglo XX constituyeron una de las zonas de escalada más importante de Bizkaia. De hecho, durante los días 3 al 26 de Junio de 1955 se celebró un concurso de escalada que fue organizado por la Agrupación Regional de Escalada de Alta Montaña.

El curso fue dirigido por tres profesores de la Escuela Nacional de Alta Montaña que se desplazaron desde Madrid y cinco instructores de Bizkaia, más tres de Guipuzkoa, que asistieron a varia sesiones impartida en las paredes hoy ya olvidada de esto monolito.

Con motivo de este cursillo, lo instructores madrileños, representando a la F.E.M. E pusieron en contacto con lo escaladores punteros de la región y sentaron los cimientos para la constitución de la E.N.A.M. Sección Vaco Navarra.

Una de la grandes incógnitas que envuelven estas vías históricas está precisamente en el olvido y el abandono que la ha mantenido con el equipamiento original hasta nuestros día.

Además de lo motivo político (escalar aquí se asocia con el alpinismo español), la versión más conocida e que a raíz del accidente que segó la vida de J. L. Urizar y J. M., Canales la zona quedó maldita por la precariedad de la roca, que admitía poco pitones (hay que tener en cuenta que en aquella época e escalaba con clavos artesanales y taco de madera)

Hoy en día el único superviviente de la tragedia cuenta que uno de ello, apenas comenzados lo primero metro del imponente Atzadarra, perdió pera y en u caída arrancó de su posición al segundo de la cordada que intentó detenerle frenando la cuerda con u hombro, lo cual provocó que saltara uno de los seguros y ambos se precipitaran al vacío.

Dicho superviviente, el veterano Justo Siñeriz, miembro activo del G. A. Ganguren de Galdakao, e hallaba en espera de iniciar la escalada justo a pie de vía y poco pudo hacer para evitar la tragedia.

Aún hoy en día se le ve frecuentar los alrededores de Atxarranda,..

siempre hay un ramo de flores junto a la placa conmemorativa que la E.N.A.M. Y el G.A. Ganguren colocaron en recuerdo de lo malogrado Urizar y Canales. La incógnita sigue sieiendo el por qué de este abandono.

Hoy disponemos de moderno empotradores, parabolt, anclajes químicos y cuerdas dinámicas indestructible en comparación con aquella sogas de cáñamo que abrasaban la espalda en los rappeles.

Aún así lo escaladores y txarlatanes locales han tejido durante año una leyenda negra que a todo no ha disuadido de intentar llegar a esta cumbres prohibidas, ¿Por qué entonces sí y ahora no? ¿Acaso los medios hoy en día son insuficientes?

La respuesta está en el origen y el uso que se le dio a la zona en la época dorada del alpinismo vaco. Pocos sabemos que las cumbres del conjunto Los Atxas concursaban en la mítica lista de lo cien montes.

Dicha lita desde 1949 hasta nuestro días ha sido el motor y el desarrollo del montañismo en Euskadi. Se trataba de un concurso pactado por todos lo clubs de montaña del País Vasco mediante el cual, todas las cumbre catalo9gadas por la F.V.N de montañismo debían ser ascendidas sistemáticamente por cada montañero a título individual y así, al llegar a cumplimentarse los 100 primeros montes, el participante ingresaba en la Hermandad de Montañero Centenarios.

Este concurso aún sigue vigente en nuestros días, pero está en franca decadencia por el cambio en la percepción de la montaña, esto es, ya no se estilan la salidas colectivas de lo clubs de montaña frente al individualismo que nos lleva a ir a la montaña en petit comité.

En el principio, desplazare hasta el macizo del Gorbea desde Bilbao era toda una odisea, y por supuesto acercarse a Los Atxas cargado con la clavijas y mosquetones o efectuando largas caminatas desde núcleos rurales hasta los que llegaba el tranvía, como era el caso de Villaro.

Tengamos en cuenta también que era la época de la posguerra española y la situación política o daba lugar a opinar despreocupadamente.

EN nuestro presente las cosas han cambiado, ahora vamos a escalar en coche particular y nos da tiempo a tomar algo antes de ir a casa a comer.

La E.M.F. Ha anulado del catálogo de centenario muchas cumbres antes emblemáticas como lo citados Atxas, Hiruatxeta en el Izpizte, el Diente del Ahorcado en el valle de Mena, El Pico del Fraile en la sierra de Orduña... renegando así delos orígenes y el alma del alpinismo vaco.

Cabe reseñar que El Pico del Fraile fue la primera escalada en 1928 efectuada por Ángel Sopeña y que supuso el inicio del alpinismo de dificultad en Bizkaia.

También la cima de Aguratxa fue escalda por Sopeña, Odiaga y Abo en el año 1933.

Después, en 1934 llegan las primeras tentativas al Atxadarra por parte del Bilbao Alpino Club.

En 1944 Eladio Fernández del C. Turista de Barakaldo holla la cumbre de Atxadarra lanzando una cuerda desde el conjunto de monolitos de Astapekatu y efectuando una espectacular tirolina.

En 1950 Armando Cortezón, Enrique Bacigalupe y Antonio F. de Gamarra consiguen la primera absoluta al Atxadarra.

En 1955 se abre en Atxadarra el mito de dificultad, la vía Altuna.

El 2 de Junio de 1957 mueren en Atxadarra, Urizar y Canales, del C.A. Ganguren de Galdakao.

Y un largo etc de ascensiones y reequipamientos parciales de lo que han sido testigo esto monolitos y sus paredes húmedas.

Ahora quizás sea mejor el olvido, ya que en los Atxas el concepto de grado y dificultad que imperan en la escuelas modernas de escalada ni existe ni tiene sentido.

En lo Atxas, la técnica que e imponía para superar la barrera de lo imposible era y sigue siendo la escalada artificial.

Los largos en libre rara vez superan el IV grado pero ponen los pelo de punta por lo descompuesto de la roca y el mugo que a veces oculta los viejos clavos y buriles existentes. EN este lugar está prohibido caerse.

Quizá sea porque aquí el tiempo se ha detenido

El transporte público y el montañismo

No podemos para por la alto la coincidencia entre el desarrollo industrial del valle de Arratia y el establecimiento de la primera línea de ferrocarril, con el nacimiento y consolidación de la actividad montañera en Bizkaia

En 1882 entra en servicio el primer ferrocarril de vía estrecha entre Bilbao y Durango. Hay que tener en cuenta que alguna estaciones e hallaban bastante lejos de los centros urbanos, por lo que las condicione de alejamiento e infraestructura hacían de una excursión montañera todo un reto.

A menudo, para ascender al conocido Amboto, la marcha de aproximación desde Durango hasta Arrazola resultaba tan extenuante como el ascenso en sí, además había que contar con que el único día festivo era el Domingo con lo cual el montañero de a pie debía ir el lunes a trabajar después de haber hecho el día anterior 50 o 60 kilómetro,

La existencia de balneario en el valle de Arratia, Villaro, Arteaga y Zeberio propician que se extienda un ramal del ferrocarril que partía desde Bilbao y enlazaba Lemona, Galdakao y las incipientes industrias que aceleraron el crecimiento demográfico en la comarca. Gracias a ello el desarrollo de la escalada en Atxarte (apertura de la clásica de Urrestei en 1936 pocos mese antes del estallido de la Guerra Civil). Apertura de la vía Emaldi en la cara Norte de Frailia y que costará la vida a su aperturista Ángel Emaldi en 1944

En 1962 caduca la concesión administrativa y el déficit de la explotación propicia la implantación de una línea de autobuses, hasta que el 30 de Noviembre de 1964 e cierra definitivamente el ferrocarril, coincidiendo cronológicamente con el auge de la escuela de escalada de Atxarte y el deterioro y abandono de lo Atxas como último espacio de escalada en el macizo de Gorbea, de hecho hoy en día la pregunta común e: ¿pero, en el Gorbea e escala...?

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