Que el gobierno gallego se plante ante el FMI y Merkel

¡Intervención NO!

Nuestra candidatura se presenta a las elecciones gallegas con un lema rotundo: ¡Intervención NO! ¡No queremos, no nos da la gana, ser una provincia de la banca alemana o norteamericana!

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03-10-2012
Como en el resto de España, en Galicia la contradicción principal está en la intervención, a través del FMI o el BCE, de Washington y Berlí­n sobre nuestro paí­s. Por eso, nuestra candidatura se presenta a las elecciones gallegas con un lema rotundo: ¡Intervención NO! ¡No queremos, no nos da la gana, ser una provincia de la banca alemana o norteamericana!
Rechazamos el nuevo Tratado de la Unión "el llamado Pacto Fiscal o de Estabilidad-, donde se nos imponen unos draconianos objetivos de reducción del déficit que asfixian nuestra economí­a.
Como en el resto de España, en Galicia la contradicción principal está en la intervención, a través del FMI o el BCE, de Washington y Berlí­n sobre nuestro paí­s. Por eso, nuestra candidatura se presenta a las elecciones gallegas con un lema rotundo: ¡Intervención NO! ¡No queremos, no nos da la gana, ser una provincia de la banca alemana o norteamericana!

Y exigimos al próximo gobierno gallego que defienda nuestros intereses ante los dictados de Merkel o el FMI.

Promoviendo un referéndum donde toda la población podamos pronunciarnos sobre la reforma constitucional. Que impone la prioridad del pago de la deuda a la banca extranjera sobre cualquier otro concepto, como las pensiones o la sanidad. Y que impide cualquier renegociación de la deuda en defensa de los intereses nacionales. "Exigimos al próximo gobierno gallego que defienda nuestros intereses ante los dictados de Merkel o el FMI"

Rechazando el nuevo Tratado de la Unión –el llamado Pacto Fiscal o de Estabilidad-, donde se nos imponen unos draconianos objetivos de reducción del déficit que asfixian nuestra economía, y nos condenan a ser un país de segunda división en la UE.

Renegociando las draconianas cuotas de producción impuestas en sectores claves, que están incluso muy por debajo del consumo nacional, lo que ha abierto la puerta a la ocupación de nuestro mercado por parte de los grandes productores extranjeros.

Además, el férreo control monopolista de las grandes cadenas de distribución alimentaria, en manos extranjeras, imponen precios de ruina para agricultores y ganaderos.

Es imprescindible una decidida actuación del gobierno gallego, en alianza con el resto de comunidades, para renegociar con la UE mejores condiciones. Así como para poner coto –con la participación directa de los pequeños y medianos productores- a los abusos de los grandes monopolios.