SELECCIÓN DE PRENSA NACIONAL

El soberanismo va ganando

La Vanguardia

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13-10-2012
http://www.lavanguardia.com/opinion/articulos/20121013/54353003179/fernando-onega-el-soberanismo-va-ganando.html http://www.lavanguardia.com/opinion/articulos/20121013/54353003179/fernando-onega-el-soberanismo-va-ganando.html

Ha pasado un mes del estallido de la Diada. Es momento de plantear si en este tiempo se han acercado o se han separado más Catalunya y España. No se puede simplificar, pero pesan más los factores de separación. Por lo menos, de distancia. A este periodista le duele mucho escribirlo, le sangran las letras de la crónica, pero el recuento de hechos y sensaciones no registra impulsos a la convivencia, sino a la separación. Con todos sus problemas legales. Con todas las incógnitas económicas. Con todas las dudas internacionales. Y con todos los quebrantos afectivos.

Insisto en que mi percepción no puede ser la de un catalán, pero quiere ser analítica. Y, si de algo sirven las palabras, los gestos y los estudios de opinión, lo que dicen es algo tan claro como que el soberanismo está ganando por lo menos dos batallas: la de imagen de país castigado por el régimen fiscal y la de pueblo con derecho a decidir. Cuando un sondeo, aunque sea oficial, dice que el 74% de los ciudadanos desea una consulta, no hay ordenamiento jurídico que se pueda oponer ni imponer. Y, si se impone, podrá frenar la voluntad, pero no anularla.

Frente a esa evidencia, resulta extraordinariamente endeble la respuesta de quienes representan la voz del Estado español. Es preciso llamar la atención sobre algo visible: la estrategia de Mas, eso que llamamos hoja de ruta, no está improvisada. Cada vez es más claro que la manifestación de la Diada fue un punto de partida para cargarse de razón popular. La reclamación de pacto fiscal, hecha a sabiendas de que no sería aceptada, fue el eslabón necesario para el paso siguiente. Las elecciones tienen la intención de buscar la legitimidad de las urnas. Y cada día aparece un estudio (el último, sobre la viabilidad de una Seguridad Social catalana) hecho con la intención de demostrar que es posible la soberanía. Estamos, pues, ante una hoja de ruta que podrá fracasar, pero tiene vocación de solidez.

El resto es astucia política. Estrategia, si molesta la palabra astucia. Basta con recibir como insultos palabras que en condiciones normales serían razonables. Basta con calificar como amenazas el cumplimiento de las leyes. Basta con dar aire a los sentimientos de agravio, que son fáciles de azuzar y están en el ambiente, como demuestran tantos testimonios de lectores de La Vanguardia, que identifican independencia con libertad. Y basta con aprovechar los errores de Madrid, que empiezan en la sensibilidad y terminan en su increíble facilidad para echar gasolina ideológica en cualquier incendio que se produce.

Se quedará corto el Gobierno de España si piensa que sus dos instrumentos de defensa de la unidad son las leyes y la economía. Las leyes rigen para quien se somete a ellas, pero no para quien quiere sus propios códigos. Y sobre el sacrificio económico, dos apuntes. Si se apela al perjuicio de España, un independentista dirá que no es asunto suyo. Si se apela al de Catalunya, que también es cierto, ya se encarga el señor Mas de seducir con la promesa de un rico paraíso terrenal.

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