¿Qué educación nos propone la reforma de Wert?

Una educación de tercera para un paí­s de segunda

El "objetivo oculto" de la reforma de Wert es "adecuar" la inversión en educación a un paí­s que ha sido relegado por Berlí­n y Washington a una categorí­a inferior, equiparable a la de Grecia y Portugal.

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12-12-2012
6.300 millones. Esto es lo que eliminan Wert y los gobiernos autonómicos de los presupuestos de educación. Un tijeretazo que compromete la educación de nuestros hijos y nietos. Es lo que exigen la UE y el FMI. Ustedes tienen que pagarnos y si deben dejar de disfrutar de una educación de primera, háganlo. Al fin y al cabo, ustedes han sido rebajados a un paí­s de segunda.
Las previsiones del gobierno son que el gasto público en educación descienda un punto del PIB, hasta el 3,9%. Son 10.000 millones que dejarán de invertirse en la educación de nuestros hijos.
6.300 millones. Esto es lo que eliminan Wert y los gobiernos autonómicos de los presupuestos de educación. Un tijeretazo que compromete la educación de nuestros hijos y nietos. Es lo que exigen la UE y el FMI. Ustedes tienen que pagarnos y si deben dejar de disfrutar de una educación de primera, háganlo. Al fin y al cabo, ustedes han sido rebajados a un paí­s de segunda.

Desde 2010 los presupuestos educativos han perdido 6.300 millones. Solo el presupuesto del Ministerio de Educación caerá este año un 37%, con 1.147 millones menos.


Las previsiones del gobierno son que el gasto público en educación descienda un punto del PIB, hasta el 3,9%. Son 10.000 millones que dejarán de invertirse en la educación de nuestros hijos.


Ya se notan las consecuencias. Se ha eliminado miles de profesores. Se han cerrado los programas de refuerzo para alumnos con dificultades. Las becas, las ayudas a comedor y transporte, o las subvenciones a la compra de libros de texto, se han recortado drásticamente.


Pero la reforma de Wert anuncia otros tijeretazos “estructurales”.


Anticipa una “competencia” entre los centros, especializando a cada uno en una función. Unos se dedicarán “a la excelencia”… otros a “acoger a los alumnos difíciles”. Y la asignación de recursos estará en función de los resultados académicos.


¿Adivinan dónde quedarán los colegios o institutos de los barrios más populares? ¿Se destinarán “a la excelencia”? Todo indica que no. Y recibirán cada vez menos recursos porque sus resultados son peores.
Si unimos esto al adelanto de los itinerarios educativos –separando a los mejores alumnos, los que pueden aspirar a ir a la universidad, de los peores, los que se reconducen a una FP que permita integrarlos rápidamente como mano de obra barata-, lo que tenemos es una segregación de clase en la enseñanza pública, que va a golpear a los hijos de las clases más populares.


Pero el tijeretazo también afecta directamente a la educación superior. Los 50 recortes de las universidades pública españolas han difundido un comunicado donde se denuncia “el deterioro irreparable en investigación y docencia que supondrán los mermados presupuestos del Estado y de las autonomías”. Alertando que “las universidades quedan en una situación cercana a la asfixia económica”.


El recorte en “gastos no financieros” en I+D+i –es decir, la inversión real en investigación- es del 80%.
¿Es que nosotros no tenemos derecho a investigar, como si hacen Alemania o EEUU?


Tienen razón los rectores cuando denuncian que “no perderán sólo las universidades, perderemos todos”.
Porque con este salvaje recorte se está castrando la posibilidad de que exista en España una investigación propia, dirigida a resolver nuestros problemas y a desarrollar la economía.


El “objetivo oculto” de la reforma de Wert es “adecuar” la inversión en educación a un país que ha sido relegado por Berlín y Washington a una categoría inferior, equiparable a la de Grecia y Portugal.
Y con ello “perderemos todos”.

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