SELECCIÓN DE PRENSA NACIONAL

Recorte a la pensión pública; crédito fiscal a la privada

Cinco Dí­as

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17-12-2012
http://blogs.cincodias.com/lealtad/2012/12/hachazo-a-la-pensi%C3%B3n-p%C3%BAblica-cr%C3%A9dito-fiscal-a-la-privada.html http://blogs.cincodias.com/lealtad/2012/12/hachazo-a-la-pensi%C3%B3n-p%C3%BAblica-cr%C3%A9dito-fiscal-a-la-privada.html

Con la limitación de la subida de las pensiones al 1% (2% para las menores de 1.000 euros), el Gobierno se ha ahorrado 2.000 millones de euros. Dinero que debe servir para incumplir de forma menos exagerada los objetivos de déficit. Numerosos miembros del Gobierno han expresado su pesar por esta difícil decisión, con el más grave de los gestos en su rostro.

Curiosamente, esta cifra de 2.000 millones de ahorro es, casi exactamente, la destinada anualmente a subvencionar los planes de pensiones privados, según las cifras del presupuesto de 2012. Para 2013 serán unos 2.200 millones. Es decir, que en lugar de apretar las tuercas a los pensionistas se podría haber eliminado, aunque fuese temporalmente, la subvención a los planes de pensiones. El efecto sobre el déficit habría sido exactamente el mismo.

¿El motivo? Ni idea. El Gobierno se suele limitar a decir qué las difíciles decisiones que toma son la única alternativa, incluso cuando, como es este caso, hay alternativas con un coste social infinitamente menor y un efecto económico seguramente mejor, al menos para el consumo. La oposición autodenominada socialista tampoco ha preguntado al respecto, dado que cuando estaba en el gobierno tomó exactamente la misma decisión.

Gracias a la ayuda a los planes de pensiones, cada noviembre podemos ver, además de las luces navideñas, cada oficina bancaria convertida en un mercadillo de reparto de jamones, sartenes, albornoces o pantallas de televisión. Un tipo de reclamos que dice mucho de cómo funciona el mercado del ahorro para la jubilación en España. Deducciones a última hora y con una vajilla de regalo. Es el reclamo principal, junto al incentivo fiscal, para abrirse unos planes de pensiones en los que la rentabilidad o la buena gestión no siempre son la prioridad en la comercialización.

Quizá en otro tiempo fomentar las aportaciones privadas tuviese más sentido. Yo lo dudo, especialmente cuando para recibir la subvención es necesario pasar por una gestora de planes de pensiones o similar. Es decir, no se subvenciona el ahorro para la jubilación sino una determinada y concreta fórmula de ahorro para la jubilación. En cualquier caso, en la situación actual, en la que por ejemplo se recortan las prestaciones a las personas dependientes, mantener la deducción por planes de pensiones es inmoral. Aunque quizá no lo más inmoral que podemos ver en el sistema fiscal español, pues hay cosas peores.

Además de eso, no creo que ayude mucho al crecimiento económico y al empleo. En el contexto actual, quien destina dinero a un plan de pensiones que inmoviliza el ahorro hasta el momento de la jubilación es alguien con una situación desahogada, y alguien por tanto con una menor propensión a consumir. Los límites a la deducción no están precisamente diseñados para la clase media: Cada contribuyente menor de 50 años se puede deducir de su base imponible 10.000 euros anuales o el 30% de los rendimientos netos del trabajo (la menor de estas cantidades). A partir de los 50 años, los límites suben a 12.500 euros o el 50% de los rendimientos citados. El beneficio fiscal final dependerá del tipo marginal al que se tribute; alguien que tenga un tipo marginal del 40% se ahorrará un máximo de 4.000 o 5.000 euros por titular de plan de pensiones (pueden ser de 8.000 a 10.000 euros en caso de un matrimonio)

Cuando se rescata el plan el dinero que recibe el jubilado tributa como rendimiento del trabajo. Y que la reducción del 40% en esta tributación ha sido eliminada para las aportaciones hechas a partir de enero de 2006. Así, si hoy ponemos 10.000 euros en un plan de pensiones y nos ahorramos 4.000 euros, cuando rescatemos estos 10.000 euros tributarán al tipo marginal. Si éste es del 40%, como ahora, pagaremos 4.000 euros. Si es menor (lo que dependerá de nuestros ingresos en ese momento y de si rescatamos el dinero de una vez o en forma de renta), se pagará menos.

Por eso, más que una ayuda a fondo perdido, hoy es más un crédito fiscal. Lo que no quita que yo no le termine de ver el sentido a todo el asunto. A destinar 0,2 décimas de déficit, que luego cuesta mucho recortar de otras partes, a apoyar esta fórmula de ahorro para la jubilación. Yo, la verdad, no le veo sentido ninguno. Un poco más, quizá, que la efímera deducción por vivienda que recuperó Mariano. Pero no mucho. Luego se recuperará, sí, vía impuestos, pero quizá cuando llegue ese momento no estemos pasando las penalidades de ahora.

¿Hay que fomentar el ahorro para la jubilación por si las pensiones públicas no llegan? Quizásí, pero quien dedica 10.000 euros al año a planes de pensiones no creo que prevea pasar muchas apreturas. Menos, desde luego, que quien no tiene dinero para costear ese plan de pensiones privado y cuyos impuestos pagan el crédito fiscal al vecino. Y, aunque fuese ésta una necesidad urgente, no entiendo por qué la deducción solo se aplica si uno pasa por el aro de una gestora y se lleva un jamón.