Nueva reforma

Pensiones: un ataque por partida doble

La entrada en vigor, el pasado 1 de enero, de la reforma de las pensiones pactada por Zapatero con la patronal y los dos grandes sindicatos marca el camino por donde se van a concentrar los ataques contra el 90% de la población este año. Mucho más cuando el FMI y Berlí­n ya han advertido que este primer pensionazo es insuficiente y hay que ir más allá en el recorte de las pensiones. Y el gobierno de Rajoy ha anunciado su disposición a hacerlo durante el primer trimestre del año.

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07-01-2013
Con la reforma de Zapatero, la edad obligatoria de jubilación pasará de los 65 años actuales a los 67 en el plazo de poco más de una década. Asimismo, para poder cobrar el 100% de la jubilación se exigirá haber cotizado 38 años, en lugar de los 35 actuales. Por último, el perí­odo de cómputo para calcular la cuantí­a de la pensión, se eleva desde los 15 años actuales hasta los 25.
Con la reforma de Zapatero, la edad obligatoria de jubilación pasará de los 65 años actuales a los 67 en el plazo de poco más de una década. Asimismo, para poder cobrar el 100% de la jubilación se exigirá haber cotizado 38 años, en lugar de los 35 actuales. Por último, el perí­odo de cómputo para calcular la cuantí­a de la pensión, se eleva desde los 15 años actuales hasta los 25.

De conjunto, la aplicación de todas estas medidas rebajará las futuras pensiones al menos entre un 20 y un 30%. Trabajaremos más años y cobraremos pensiones todavía más bajas que las actuales, claramente insuficientes.

Ataque a las pensiones futuras....
Y eso sólo para quienes puedan cumplir las condiciones para tener acceso al 100% de la pensión.

"La consigna la fijó el FMI en su asamblea anual celebrada en Washington" Para los demás, la rebaja será aún mayor y sus pensiones se verán reducidas a la mitad de las actuales. Con cerca de 6 millones de parados, la mitad de ellos de larga duración, con un paro juvenil del 52%, con una tercera parte de la población trabajadora sometida a la precariedad de los contratos temporales, con un aumento vertiginoso del empleo a tiempo parcial, ¿cuántos de ellos, cuando lleguen a la edad de jubilación, van a poder acercarse siquiera remotamente a los 38 años de cotización que se exigen? La respuesta está clara. O bien se verán obligados a seguir trabajando hasta los 70, 72 o 75 años, o bien se convertirán en pensionistas arrojados a engrosar las bolsas de pobreza.


Este es el futuro que han diseñado para los trabajadores españoles.

...Y ataque a las actuales
Pero no les basta con esto. No sólo quieren quedarse con una parte de nuestras pensiones futuras, como diseñaron en 2011 con la reforma de Zapatero. Ahora vienen también a por las pensiones actuales. A robarle a quienes ya están hoy jubilados, o están a punto de hacerlo, una parte de su pensión.


La consigna la fijó el FMI en su asamblea anual celebrada en Washington: “el aumento en la esperanza de vida [es decir, que los jubilados vivan mas años] es una grave riesgo financiero”. Y como no pueden impedir que la ciencia y los avances médicos alarguen los años de vida de la población, han decidido meter la tijera por el otro lado, exigiendo abruptos recortes en las pensiones para evitar ese “grave riesgo” para sus grandes grupos financieros.


Que no sólo manejan los gigantescos fondos privados de pensiones, muchos de ellos amenazados hoy de quiebra por la especulación financiera a la que esos mismos bancos han dedicado el dinero de los trabajadores, sino que necesitan trasvasar una cantidad de riqueza cada vez mayor desde los salarios y las rentas del 90% de la población a sus cuentas de resultados. Bien sea directamente a través de una oleada de ataques y recortes salvajes, bien sea indirectamente a través de los mecanismos de extorsión financiera que supone la deuda pública y privada. Y la caja de las pensiones es un suculento botín que mueve más de 110.000 millones de euros cada año en España. Apoderarse de la mayor parte de ese botín que puedan es su gran objetivo.


En su última comparecencia de 2012, para hacer balance de su primer año de gobierno, Rajoy lo ha anunciado explícitamente: su gobierno está decidido a hacer una nueva reforma de las pensiones. Y se ha dado un plazo de tres meses –con acuerdo con el PSOE y los sindicatos mayoritarios o sin él – para presentarla ante el Pacto de Toledo. Un anuncio que ya estaba anticipado desde el 18 de diciembre, cuando el FMI (es decir, Washington) y Bruselas (o sea, Berlín) exigieron públicamente un nuevo recorte de las pensiones españolas.


Sobre la mesa está la aplicación de la jubilación a los 66 años para este mismo año, y a los 67 para 2014 o 2015. Con el consiguiente aumento de los años cotizados para cobrar el 100% de la pensión y la elevación inmediata en 10 años más del cómputo para calcular la cuantía de la pensión. También acometer las reformas legales que permitan, como ha hecho ya Rajoy este año, la no actualización de las pensiones, eliminado la obligatoriedad de la revalorización y compensación en función de la subida del coste de la vida.


Pero seguramente la medida mas destructiva que están diseñando es la aplicación de una serie de variables (alargamiento de la esperanza de vida, evolución demográfica de país, situación económica general, nivel del déficit y de la deuda pública, crecimiento o decrecimiento del PIB,...) que permitan modificar automáticamente el sistema público de pensiones.


De modo que, por ejemplo, al gobierno le baste utilizar el argumento del aumento exponencial de la deuda pública –consecuencia directa del rescate a la banca– para decretar no ya la congelación, sino directamente la rebaja de las pensiones o la supresión de las pagas extras, como ha ocurrido en Grecia y Portugal. O manejar las estadísticas sobre la esperanza media de vida de los españoles para que automáticamente la edad obligatoria de jubilación se eleve hasta los 68, 69 o 70 años. O blandir un supuesto déficit de la Seguridad Social para aumentar el cómputo para calcular la cuantía de las pensiones a toda la vida laboral.


Un conjunto de medidas que aunque pueda parecer que son sólo unas más en medio de toda la retahíla que vienen aplicando desde que estalló la crisis, no es así. Sin restar ni un ápice de importancia a ninguno de los otros recortes que hemos padecido en estos años, el doble pensionazo es el ataque más virulento, profundo y destructivo que nos están preparando.


"Aquí, señores, no se jubila nadie" De todos nosotros dependePor más que la Troika y sus servidores en la Moncloa, el parlamento y los medios de comunicación van a intentar confundirnos hablándonos de medidas dolorosas pero inevitables, de la insostenibilidad del sistema público de pensiones, lo que en realidad está en juego con la doble reforma de las pensiones es un mayor enriquecimiento de un puñado de grandes bancos norteamericanos, alemanes, franceses y españoles a costa de un empobrecimiento drástico, dramático e irreversible tanto de las personas que ya hoy están jubiladas como de las que lo estaremos mañana.

Una respuesta contundente
Como certeramente ha señalado en fechas recientes una columnista en un medio de comunicación: “o bien ofrecemos una respuesta contundente a este ataque sin precedentes o bien a este paso, aquí, señores, no se jubila nadie. De todos nosotros depende”.


En efecto. Estamos ante un ataque sin precedentes. Al que hay que dar una respuesta contundente. Y que de todos nosotros depende.


Ellos tienen ya su reforma sobre la mesa. Nuestra respuesta contundente también está formulada, desde que en abril de 2012 nuestro partido lanzó la campaña “Las pensiones no se tocan. Las pensiones a la Constitución. Referéndum ya”. Impulsando, mediante un referéndum donde todos podamos decidir sobre una cuestión tan vital para nuestro futuro, una reforma de la Constitución que prohíba expresamente que las pensiones puedan tocarse, rebajarse o privatizarse.


La batalla está ya planteada. Ellos vienen a por nuestras pensiones. Nosotros tenemos nuestra alternativa.
De que todos la cojamos en nuestras manos, de que todos colaboremos en recoger firmas para exigir el referéndum, de que todos la extendamos en nuestros barrios y pueblos, en nuestros centros de trabajo y estudio, de que todos unamos a ella a la gente de nuestro entorno más cercano, de que todos exijamos a nuestro sindicato, a nuestra organización social o ciudadana, a nuestro partido,... que se sumen a ella dependerá su resultado.
En la batalla por el referéndum sobre las pensiones, tanto por la virulencia del ataque como por la capacidad que tiene de unir al 90% de la población, tenemos la oportunidad de darles un duro golpe y obligarles a retroceder. No debemos desaprovecharla. De todos y cada uno de nosotros depende.