Xº aniversario del Museo Picasso en Málaga

El éxito de un reto

Picasso representa al mismo tiempo la vanguardia más rupturista y la continuidad de las mejores tradiciones de la pintura española

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21-02-2013
Hace diez años, Picasso volvió a Málaga, con la inauguración de un museo dedicado a uno de los mayores genios de la pintura universal en su ciudad natal.
Hace diez años, Picasso volvió a Málaga, con la inauguración de un museo dedicado a uno de los mayores genios de la pintura universal en su ciudad natal.

En 1.953, Pablo Picasso y Juan Temboury Álvarez, Delegado provincial de Bellas Artes de Málaga, iniciaron contactos cuyo objetivo era satisfacer una eterna aspiración del genio español: que su ciudad natal, Málaga, a la que estaba unido por vínculos inquebrantables, pudiera disfrutar de su obra.

La dictadura franquista impidió disfrutar en vida a Picasso de su sueño. Hubo que esperar medio siglo para que el Museo Picasso de Málaga se hizo realidad.

“Málaga se lo merecía y Picasso también”. Así resumía hace 10 años el Rey la impresión que le había causado la visita al Museo Picasso, que abría sus puertas en el Palacio de Buenavista un 27 de octubre de 2003. 

Su creación se debe a la voluntad compartida de Christine y Bernard Ruiz-Picasso, nuera y nieto del artista, resueltos a facilitar que se cumpliera la voluntad del pintor.

Y a una inversión de 66 millones de euros, asumida íntegramente por el Gobierno andaluz entre la restauración del palacio y la compra de las obras a la familia Picasso.

Desde entonces, a lo largo de una década, el Museo Picasso de Málaga (MPM) ha recibido 3.236.009 visitas, visitantes que han disfrutado de alguna de las más de 30 exposiciones que ha celebrado el centro.

Un genio universal… y español

Cuando acudió al Ateneo Madrid XXI, Antonio López, el pintor español vivo más importante, nos confesó que “el arte español tiene una cordialidad, una voluntad de acercamiento a lo que le rodea (…) Cuando el español es grande tiene algo que no lo tienen los demás, que yo lo veo únicamente en el mundo antiguo, donde el artista casi desaparece, el artista no tiene voluntad de estar. (…) Ese es el verdadero arte para mí. Cuando el español tiene esa altura, cuando la sociedad se lo permite, da algo que a mí me parece extraordinario. Por eso Picasso se los comió a todos. Porque tenía esa capacidad de acercamiento al mundo”.

Es una reflexión que, si cabe, nos dice mucho más de lo que nos cuenta. Para ser uno de los más radicales vanguardistas, Picasso siguió los caminos de la mejor tradición pictórica. Para ser el más universal de nuestros pintores, tuvo que convertirse en el más fiel a la auténtica sustancia de la tradición artística española.

Su trascendental papel de artista universal, de genio pictórico, oculta a veces, hasta hacerlo casi irreconocible, hasta convertirlo en una pequeña cita a pie de página, la esencial y permanente fidelidad de Picasso a sus raíces, a la tradición pictórica hispánica en que se formó y su afán constante de recrear y actualizar los mejores logros creativos de esa tradición."Revolucionó el lenguaje plástico con una nueva geometría"

Picasso fue un pintor español que renovó la pintura universal y, al hacerlo, actualizó y modernizó la grandiosa tradición en que se forjó. El Greco, Velázquez, Goya, cobran nueva vida, adquieren vida actual, se hacen contemporáneos del siglo XX en la mano y el pincel de Picasso, que trata de refundar en términos de vanguardia el material pictórico de sus maestros.

Revolucionó el lenguaje plástico con una nueva geometría. El cubismo rompió la perspectiva , rompió los limites del espacio impuestos por las Academias, inventó una nueva forma de representar la realidad. 

Y su principal influencia fue la escuela española. Picasso pintó sus arlequines, prostitutas y mendigos con la misma mirada y nobleza que Velázquez pintó a sus enanos y  retrató los desastres de la guerra con la misma posición ante las víctimas, ante el pueblo con  que Goya pintó los Fusilamientos del 2 de mayo.

Por eso, Picasso se sentía tan unido a su ciudad natal. Pisó por última vez Málaga en la nochevieja de 1.900, acompañado por el pintor Carles Casagemas, con quien acababa de volver de su primera estancia en París. Pero los lazos entre Picasso y Málaga se elevan por encima de los datos.

Y también por esa unidad sustancial, Picasso soñó toda su vida con un museo que ofreciera su obra a sus paisanos. 

Una oportunidad y un reto

En el año de la celebración del décimo aniversario de su apertura, que coincide a su vez con el cuarenta aniversario del fallecimiento de Pablo Picasso, el museo recordará los orígenes y la identidad del genio malagueño con tres exposiciones.

En febrero, el MPM presentará la exposición Picasso de Málaga (25 febrero – 9 junio), que evocará los orígenes malagueños del artista que cambiaría la historia del arte. Por su parte, en primavera, Álbum de familia (24 junio – 6 octubre) indagará en el carácter familiar, origen y vocación del Museo. Ya en otoño, 11 Obras invitadas (27 octubre 2013 – febrero 2014) pondrá en valor la colección permanente a través de obras de otros artistas a los que Picasso admiró."El segundo reto es acercar el museo al público español, puesto que el 70% de sus visitas son de turistas extranjeros"

Completarán esta oferta expositiva Dennis Hopper. En el camino (29 abril – 29 septiembre), una retrospectiva acerca de la actividad fotográfica, cinematográfica y artística de un mito de la contracultura estadounidense; y por último, “Hilma af Klint. Una pionera de las abstracción” (21 de octubre 2013 – febrero 2014), que dará a conocer la obra, en parte inédita, de una artista sueca que se adelantó a su tiempo.

Pero no todo son oportunidades, el MPM tiene ante sí un reto trascendente.

El 70% de los visitantes son de origen extranjero, mientras la afluencia a la pinacoteca cae en el último año un 2,6%.

«Es un dato que nos preocupa», admitió ayer el consejero de Cultura de la Junta de Andalucía Luciano Alonso. «Tenemos que hacer un esfuerzo para que se conozca más el museo», reflexionó Alonso, quien apostilló: «Tenemos la sensación de que los andaluces pueden disfrutar más de sus museos».

Los recortes y ajustes no sólo afectan a nuestro nivel de vida. También están expulsando a muchos españoles del acceso a lo mejor de la cultura.

Los grandes museos españoles –entre los mejores del mundo- no pueden convertirse en un mero “escaparate turístico”.