SELECCIÓN DE PRENSA INTERNACIONAL

La estupidez secuestra a Europa

The Washington Post

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27-02-2013
http://www.washingtonpost.com/opinions/harold-meyerson-sequestration-stupidity/2013/02/26/a3db5502-7fbb-11e2-a350-49866afab584_story.html http://www.washingtonpost.com/opinions/harold-meyerson-sequestration-stupidity/2013/02/26/a3db5502-7fbb-11e2-a350-49866afab584_story.html

La dieta mediterránea, informaba el lunes el New England Journal of Medicine, puede alargar la vida de uno. Así que los habitantes del sur de Europa podrán disfrutar de una vida larga... de ansiedad y privaciones.

Ya sumidos en una depresión comparable a la de la década de 1930, España, Grecia y Portugal van a ver empeorar las cosas este año, según el pronóstico económico anual publicado por la Comisión Europea el viernes. Las tasas de desempleo en España y en Grecia –donde un cuarto de la población está sin empleo y la proporción de jóvenes desempleados supera el 50 por ciento– se elevará al 27 por ciento.

Por lo menos, los líderes en el poder en 1930 tenían una excusa cuando la economía comenzó a colapsar. Había una perplejidad genuina entre los economistas y los jefes gubernamentales de todo el espectro político sobre la manera de inducir una recuperación. Desde el laborista británico Ramsay MacDonald al alemán Heinrich Bruning, pasando por el centrista conservador norteamericano Herbert Hoover, los líderes recortaron el gasto para llevar a sus presupuestos al equilibrio.

Estas políticas de austeridad resultaron ser un desastre absoluto. Al reducir el gasto público y congelar el gasto de empresas y consumidores, estos jefes de gobierno restringieron la actividad económica. A su vez, el desempleo siguió aumentando. Frustrados por la incapacidad de los partidos políticos tradicionales para detener el colapso, los votantes en algunas naciones se volvieron a los extremos – en particular, por supuesto, en Alemania.

A diferencia de sus predecesores, los líderes de hoy tienen modelos sobre la forma de reactivar las economías deprimidas. El ejemplo de Franklin Roosevelt, cuyas inversiones públicas en puestos de trabajo y en defensa recuperó la economía de EEUU, y los escritos de John Maynard Keynes, quien demostró que la solución a la depresión está en aumentar la demanda, son evidentes para todos. Ver no es creer, sin embargo, cuando la ideología empaña la mirada.

Hoy, en el espíritu de los reyes Borbones que recuperaron el poder en la Francia post-napoleónica, después de no haber aprendido nada durante sus años de exilio, muchos líderes europeos están repitiendo los errores que sus predecesores hicieron en los años 30: exigiendo que los gobiernos reduzcan sus gastos cuando sus economías del sector privado aún están afectadas de cojera. Sólo que esta vez, el milagro del euro ha reducido en gran medida la autonomía de muchas naciones continentales mientras que da su acreedor, Alemania, el control sobre sus destinos. La canciller alemana, Angela Merkel está imponiendo la austeridad presupuestaria a otros países, incluso a España, que tuvo una serie de presupuestos equilibrados antes del colapso de 2008.

Las economías de los países mediterráneos, se quejan las ‘Merkélites’, van a la zaga de los índices de productividad de sus vecinos del norte de Europa. Sin embargo, aumentar la productividad –un objetivo que alcanza a todo el mundo– necesita más, no menos, inversión pública en la formación de los trabajadores, la educación, las nuevas industrias y el apoyo al desempleo. La relación entre la austeridad y el aumento de la productividad, cuya existencia Merkel continuamente proclama, es bastante real – pero en la economía actual de Europa, la asociación es a la inversa.

Al igual que en la década de 1930, la desesperación ante estas opciones económicas ha llevado a muchos votantes a extremos extravagantes. Una cuarta parte de los votantes italianos votaron esta semana por el partido xenófobo anti-austeridad de un cómico profesional. En España, un movimiento separatista catalán está creciendo. Más inquietante aún, en Grecia, un partido declaradamente racista y fascista, implicado en numerosos casos de violencia, se ha ganado un bloque de escaños en el parlamento. Se podría pensar que Merkel es consciente de los vínculos entre la desesperanza económica y el auge del fascismo –, pero si lo es, no ha afectado a su economía de austeridad en lo más mínimo.

La zona euro no es la única parte de Europa donde la austeridad está resultando ser un desastre. Gran Bretaña es la nación europea que, desde que los conservadores del primer ministro David Cameron llegaron al poder en 2010, ha optado deliberadamente por el castigo de la austeridad para poner equilibrar su presupuesto. Como resultado, la economía británica se ha ralentizado hasta casi detenerse, y su presupuesto se mantiene en números rojos. La semana pasada, Moody´s despojó a Gran Bretaña de su calificación crediticia AAA. En la teoría anti-keynesiana, se supone que la economía de austeridad debería proteger su calificación triple A, sin poner en peligro la misma. Pero esto es sólo en la teoría anti-keynesiana.

Los Estados Unidos no son inmunes a la locura de Europa. Los recortes programados para comenzar a surtir efecto el viernes es una forma particularmente sin sentido de una política estúpida, a punto de infligir una especie de austeridad con los ojos vendados en un momento en que el desempleo sigue siendo elevado. A los republicanos opositores del gasto público, por no hablar de los activistas del Tea Party, les gusta verse a sí mismos como los “pata negra” estadounidenses, mientras que menosprecian a los demócratas como euro-socialistas. Pero los republicanos están adoptando las economías fallidas de Europa, mientras que los demócratas intentan apegarse a la historia de éxito estadounidense del New Deal. Los republicanos deberían ponerse al tanto sobre la historia de América, ya que contiene todo tipo de lecciones valiosas.

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