El juez del caso Faciani "veta" que se mencione a Botí­n

Los "intocables" de Don Emilio

Los pequeños defraudadores son perseguidos. Pero a los grandes defraudadores, como Botí­n, el Estado "desde el gobierno o la Audiencia Nacional- los protege y ampara.

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17-04-2013
"Ya tenemos bastante información". Así­ cortó el juez de la Audiencia Nacional al abogado de Hervé Falciani cuando se le ocurrió indagar en los "trapos sucios" de la familia Botí­n. Sobre Falciani pesa una petición de extradición de la justicia suiza, por haber destapado 130.000 cuantas del HSBC empleadas para evadir impuestos. Uno de los defraudadores era Emilio Botí­n, junto a toda su familia. Pero "Don Emilio", el gran patrón de la banca, es uno de los "intocables". La Audiencia Nacional se ha encargado de recordarlo.
Emilio Botí­n, el gran patrón de la banca, es uno de los "intocables". La Audiencia Nacional se ha encargado de recordarlo.
"Ya tenemos bastante información". Así­ cortó el juez de la Audiencia Nacional al abogado de Hervé Falciani cuando se le ocurrió indagar en los "trapos sucios" de la familia Botí­n. Sobre Falciani pesa una petición de extradición de la justicia suiza, por haber destapado 130.000 cuantas del HSBC empleadas para evadir impuestos. Uno de los defraudadores era Emilio Botí­n, junto a toda su familia. Pero "Don Emilio", el gran patrón de la banca, es uno de los "intocables". La Audiencia Nacional se ha encargado de recordarlo.

Hervé Falciani es un antiguo empleado del HSBC, uno de los principales bancos ingleses, y la segunda empresa mundial por número de acciones.


Se convirtió en un “peligroso proscrito” cuando se le ocurrió difundir la identidad de 130.000 cuentas opacas del banco en Suiza, especialmente diseñadas para practicar a gran escala el fraude fiscal. "Primero Zapatero encubrió su delito de fraude fiscal, y ahora la Audiencia Nacional silencia cualquier pregunta que afecte a Botín"


Tan escandalosa era su actuación que la fiscal española, Dolores Delgado, confirma que “el HSBC es en sí mismo un paraíso fiscal”.


Lejos de ser condecorado por luchar contra el fraude fiscal, Falciani ha tenido que exiliarse y soportar la persecución de la justicia suiza, que ahora solicita a España su extradición para juzgarlo e imponerle “una condena ejemplar”.


Los datos proporcionados por Falciani permitieron a la Hacienda española descubrir a 659 defraudadores –todos ellos grandes fortunas- que ocultaban nada menos que 6.000 millones de euros en Suiza.


¿Qué hizo el gobierno, entonces presidido por Zapatero? ¿Perseguir a los defraudadores?


Nada de eso. Zapatero ofreció a los ladrones librarse del delito cometido, y regularizar sus depósitos mediante declaraciones complementarias en condiciones vergonzosamene ventajosas.


La Hacienda española sólo obtuvo, por esta vía, 260 millones. Y 200 pertenecían a una sola familia. ¿Adivinan cuál? Acertaron. Era la familia Botín, que se benefició de una “amnistía fiscal” en toda regla.


Cuando a Joan Garcés –que vivió el golpe de Pinochet como asesor de Allende, y actualmente es abogado de Falciani- se le ocurrió recordarlo en el juicio, el magistrado dijo que “no tocaba”.


La misma Audiencia Nacional archivó en mayo del año pasado las diligencias abiertas contra Botín y 11 parientes, bajo el argumento de que “ya habían regularizado sus capitales opacos”.


Los pequeños defraudadores son perseguidos. Pero a los grandes defraudadores, como Botín, el Estado –desde el gobierno o la Audiencia Nacional- los protege y ampara.

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