SELECCIÓN DE PRENSA NACIONAL

¿Quién necesita un gran pacto de Estado contra el paro?

eldiario.es

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09-05-2013
http://www.eldiario.es/zonacritica/pacto_de_Estado_contra_el_paro_6_129547066.html http://www.eldiario.es/zonacritica/pacto_de_Estado_contra_el_paro_6_129547066.html

¿Quién necesita un “gran pacto contra el paro”, un “acuerdo nacional por el empleo” o unos “nuevos pactos de la Moncloa”? ¿Lo necesitan los parados? ¿Los trabajadores cada vez más precarizados? ¿Las mareas ciudadanas? Pues no se les oye mucho, la verdad: no recuerdo recientemente ninguna pancarta ni manifiesto que pida algo así.

Son otros los que estos días inflan el globo del “pacto de Estado”. El rey, que dejó caer a través de intermediarios que piensa volver a la acción promoviendo un “gran pacto institucional” contra el paro. El PSOE, cuyo líder volvió a insistir ayer en la necesidad de “un gran ejercicio de concertación nacional”. El Gobierno, que ha citado a sindicatos y empresarios a la Moncloa para reabrir el “diálogo social”. Algunas voces en el PP, que piden incluso una nueva edición de los mitificados “Pactos de la Moncloa”. Y los sindicatos, que llevan días insistiendo en pedir un “gran acuerdo nacional”.

Recapitulemos: rey, Gobierno, PP, PSOE, sindicatos. Es decir, los peor valorados en el último sondeo del CIS. Esta es su valoración, del 1 al 10: partidos políticos (1.83), gobierno (2.42), sindicatos (2.45) y monarquía (3.68).

Repetimos entonces la pregunta: ¿quién necesita un gran pacto, un acuerdo nacional, una foto para la historia? En un momento de cuestionamiento de la representatividad de Gobierno, grandes partidos y sindicatos mayoritarios, aparece el pacto como un flotador a que agarrarse.

Otra pregunta, más importante: un pacto, ¿sobre qué? ¿Con qué contenidos? Porque si hacemos memoria de las veces en que esos mismos protagonistas han firmado algo juntos, es como para salir huyendo cuando amenazan con otro pacto. Sin ir muy lejos: la última vez que PP y PSOE acordaron algo fue la reforma de la Constitución en pleno mes de agosto, para consagrar la austeridad. La última vez que los sindicatos dieron un apretón de manos a un presidente del Gobierno fue con la reforma de las pensiones que firmaron con Zapatero. Y si miramos más atrás, más de lo mismo. No hay ni un solo gran pacto en los últimos cuarenta años que haya sido a favor de los trabajadores, siempre para ir a menos.

Entonces, pactar, ¿qué? Teniendo tan caliente la conmoción por los seis millones de parados, la respuesta es obvia: recorte de derechos laborales, un paso más en la línea de la contrarreforma laboral, o introducir de una vez los minijobs. Todo en aplicación de la máxima patronal de estos tiempos: más vale un trabajo de mierda que estar en paro, y no te quejes de lo que tienes, que ya le gustaría pillarlo a alguno de esos seis millones.

Claro que hacen falta grandes reformas. Con un país en recesión, un horizonte de paro por encima del 20% durante más de un lustro, la desigualdad social abriendo brecha y la miseria en alza, hace falta echar el freno de emergencia y darle la vuelta a la actual política económica, para apuntar en otra dirección, opuesta a la actual. Pero sospecho que ninguno de los apologistas del consenso tiene en mente eso. Algo hay que hacer, sí. Pero en serio.