SELECCIÓN DE PRENSA INTERNACIONAL

Snowden se va, pero quedan lecciones difí­ciles

Diario del Pueblo

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26-06-2013
http://spanish.peopledaily.com.cn/31619/8296403.html http://spanish.peopledaily.com.cn/31619/8296403.html

Todo el mundo se ha beneficiado de la denuncia de Snowden, que puso al descubierto la historia sobre las infracciones de los derechos civiles y el espionaje cibernético en el mundo por parte del gobierno estadounidense, lo que ha puesto a los Estados Unidos a la defensiva moral.

La extraordinaria hegemonía de los EEUU ha sido expuesta. A Snowden le habría resultado más fácil establecerse si los secretos hubiesen venido de un país común y corriente. Sin embargo, es muy riesgoso para él enfrentarse al gobierno de los EEUU. Va a ser muy difícil para él encontrar un refugio permanente si EEUU considera como enemigo a cualquier país que acoja a Snowden.

Sin embargo, también es evidente que la hegemonía de EEUU se ha visto limitada por la era de la globalización. En el contexto actual, la presión de la opinión pública será insoportable para cualquier gobierno que decidiera extraditarlo a los EEUU.

Tal vez es China debería despertarse y ponerse alerta por la información de Snowden. Desde hace algún tiempo, las acusaciones de Estados Unidos contra China en tema de seguridad informática han cobrado impulso, mientras que la realidad es que los EEUU en sí mismo pueden atacar a China casi a voluntad.

China tiene que ponerse al día con los EEUU en tecnología de seguridad informática para revertir por completo el actual clima internacional de la opinión al respecto y restaurar la imagen de China, ya que es una de las principales víctimas de los ataques cibernéticos de Estados Unidos.

China debe formar sus propias fuerzas de seguridad de internet de una manera justa y contundente, y desarrollar plenamente su capacidad para salvaguardar su seguridad informática. Nuestra comprensión actual sobre este tema está lejos de ser suficiente y nos hemos visto obligados por la opinión pública de Occidente, hasta cierto punto.

Hay un vacío en la comprensión del ciberespacio entre los chinos y los estadounidenses, mientras que las capacidades estratégicas ofensivas y defensivas estadounidenses han superado a las de otros países con un margen cómodo.

Vale la pena señalar que es posible que no tengamos una idea clara de las amenazas informáticas a las que nos enfrentamos, ni podemos tener una comprensión completa de las técnicas de ataques cibernéticos que los EEUU ya tienen o están desarrollando ahora. La importancia que los EEUU otorgan a internet no es accidental.

La salida de Snowden de Hong Kong evitará que la relación entre China y EEUU se vea afectada. Sin embargo, la lección a largo plazo que se debe aprender de esto es que debemos tener un sentido de urgencia en el desarrollo de nuestra tecnología de internet.

Una relación chino-estadounidense segura requiere buena voluntad de ambas partes, pero también es muy importante reducir la brecha en tecnología de seguridad entre ambos países. La madurez de la tecnología de seguridad de la red de China afectará la actitud fundamental de los EEUU y su forma de pensar y decidir su política de internet hacia China.

Le deseamos buena suerte a Snowden en este difícil momento. Su destino personal reflejará el juego entre la hegemonía de EEUU y la búsqueda mundial por la equidad y la justicia.

Alemania vuelve a ganar. Aunque el bono público alemán, conocido como Bund, no ha escapado a la venta masiva desencadenada por los temores de que la Reserva Federal de EEUU retirara su programa de relajación cuantitativa (QE), ha capeado el temporal mejor que la deuda del resto de la eurozona. En esta ocasión, hay países afectados que no suelen estar en la lista de las economías con problemas: Bélgica, Francia y Holanda, de lo que se deduce que Europa sigue siendo vulnerable. Desde el pasado 2 de mayo, cuando la rentabilidad alcanzó sus mínimos, los rendimientos del Bund alemán a diez años han subido 0,62 puntos porcentuales, del 1,16% al 1,78%. Ese repunte es importante, y coincide con una eurozona en recesión y con las declaraciones del BCE en las que asegura que no está cerca de abandonar la flexibilidad de la política monetaria. Los rendimientos en Francia han subido 0,8 puntos porcentuales, en Holanda, 0,9 y en Bélgica, 0,92 puntos porcentuales. De hecho, si se examina el recorrido en lo que va de año, los bonos belgas son los que peor evolución han registrado de la eurozona, con una caída del 3,4% según los índices de Barclays. El diferencial entre las rentabilidades del bono alemán y el belga a diez años ha crecido más de un punto porcentual por primera vez desde octubre de 2012, según Tradeweb. Hay varios factores que pueden haber influido en esta evolución. Primero, la preocupación de que la Fed haya provocado una oleada de aversión al riesgo entre los inversores. Alemania sigue siendo el país que goza de más credibilidad en Europa y cuenta con el mercado de deuda más líquido de la zona euro. Segundo, en el pasado, mercados como Bélgica, Francia y Holanda se han visto impulsados por las esperanzas de que los inversores nipones, alentados por la política de su Banco Central, se convirtieran en grandes compradores. Pero hasta el momento, el flujo de dinero desde Japón ha sido menor de lo esperado. Y el aumento de la rentabilidad también convierte a Alemania en un destino potencial de menor riesgo que rivalice por el dinero japonés. Por último, el cierre de las operaciones basadas en la liquidez ilimitada de la Fed hace que los fundamentales tengan más importancia. La economía holandesa se ha visto muy afectada por los niveles extremadamente altos de deuda per cápita; la Comisión Europea ha llamado la atención a Bélgica por no abordar su déficit; y Francia sigue despertando recelos por no hacer progresos con las reformas estructurales y por su falta de competitividad. Estos movimientos podrían ir más lejos. El margen de rentabilidad entre los bonos franceses y alemanes a cinco años se ha ampliado a 0,53 puntos porcentuales desde 0,32 puntos a finales de mayo. Goldman Sachs, que considera que los bonos franceses parecen especialmente caros, cree que aumentará a 0,7 puntos. El único consuelo para Europa es que esta venta, por una vez, no se debe a errores de los políticos de la eurozona. Si los bonos del Tesoro estadounidense logran estabilizarse, también podrá hacerlo la deuda gubernamental de la eurozona, aunque parece poco probable que se produzca un fuerte repunte. Pase lo que pase, nuevas subidas de la rentabilidad no serían positivas para una economía europea que aún lucha por salir de la crisis.

Un Bund para todas las estaciones,Opinión, expansion.com
Alemania vuelve a ganar. Aunque el bono público alemán, conocido como Bund, no ha escapado a la venta masiva desencadenada por los temores de que la Reserva Federal de EEUU retirara su programa de relajación cuantitativa (QE), ha capeado el temporal mejor que la deuda del resto de la eurozona. En esta ocasión, hay países afectados que no suelen estar en la lista de las economías con problemas: Bélgica, Francia y Holanda, de lo que se deduce que Europa sigue siendo vulnerable. Desde el pasado 2 de mayo, cuando la rentabilidad alcanzó sus mínimos, los rendimientos del Bund alemán a diez años han subido 0,62 puntos porcentuales, del 1,16% al 1,78%. Ese repunte es importante, y coincide con una eurozona en recesión y con las declaraciones del BCE en las que asegura que no está cerca de abandonar la flexibilidad de la política monetaria. Los rendimientos en Francia han subido 0,8 puntos porcentuales, en Holanda, 0,9 y en Bélgica, 0,92 puntos porcentuales. De hecho, si se examina el recorrido en lo que va de año, los bonos belgas son los que peor evolución han registrado de la eurozona, con una caída del 3,4% según los índices de Barclays. El diferencial entre las rentabilidades del bono alemán y el belga a diez años ha crecido más de un punto porcentual por primera vez desde octubre de 2012, según Tradeweb. Hay varios factores que pueden haber influido en esta evolución. Primero, la preocupación de que la Fed haya provocado una oleada de aversión al riesgo entre los inversores. Alemania sigue siendo el país que goza de más credibilidad en Europa y cuenta con el mercado de deuda más líquido de la zona euro. Segundo, en el pasado, mercados como Bélgica, Francia y Holanda se han visto impulsados por las esperanzas de que los inversores nipones, alentados por la política de su Banco Central, se convirtieran en grandes compradores. Pero hasta el momento, el flujo de dinero desde Japón ha sido menor de lo esperado. Y el aumento de la rentabilidad también convierte a Alemania en un destino potencial de menor riesgo que rivalice por el dinero japonés. Por último, el cierre de las operaciones basadas en la liquidez ilimitada de la Fed hace que los fundamentales tengan más importancia. La economía holandesa se ha visto muy afectada por los niveles extremadamente altos de deuda per cápita; la Comisión Europea ha llamado la atención a Bélgica por no abordar su déficit; y Francia sigue despertando recelos por no hacer progresos con las reformas estructurales y por su falta de competitividad. Estos movimientos podrían ir más lejos. El margen de rentabilidad entre los bonos franceses y alemanes a cinco años se ha ampliado a 0,53 puntos porcentuales desde 0,32 puntos a finales de mayo. Goldman Sachs, que considera que los bonos franceses parecen especialmente caros, cree que aumentará a 0,7 puntos. El único consuelo para Europa es que esta venta, por una vez, no se debe a errores de los políticos de la eurozona. Si los bonos del Tesoro estadounidense logran estabilizarse, también podrá hacerlo la deuda gubernamental de la eurozona, aunque parece poco probable que se produzca un fuerte repunte. Pase lo que pase, nuevas subidas de la rentabilidad no serían positivas para una economía europea que aún lucha por salir de la crisis.

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Alemania vuelve a ganar. Aunque el bono público alemán, conocido como Bund, no ha escapado a la venta masiva desencadenada por los temores de que la Reserva Federal de EEUU retirara su programa de relajación cuantitativa (QE), ha capeado el temporal mejor que la deuda del resto de la eurozona. En esta ocasión, hay países afectados que no suelen estar en la lista de las economías con problemas: Bélgica, Francia y Holanda, de lo que se deduce que Europa sigue siendo vulnerable. Desde el pasado 2 de mayo, cuando la rentabilidad alcanzó sus mínimos, los rendimientos del Bund alemán a diez años han subido 0,62 puntos porcentuales, del 1,16% al 1,78%. Ese repunte es importante, y coincide con una eurozona en recesión y con las declaraciones del BCE en las que asegura que no está cerca de abandonar la flexibilidad de la política monetaria. Los rendimientos en Francia han subido 0,8 puntos porcentuales, en Holanda, 0,9 y en Bélgica, 0,92 puntos porcentuales. De hecho, si se examina el recorrido en lo que va de año, los bonos belgas son los que peor evolución han registrado de la eurozona, con una caída del 3,4% según los índices de Barclays. El diferencial entre las rentabilidades del bono alemán y el belga a diez años ha crecido más de un punto porcentual por primera vez desde octubre de 2012, según Tradeweb. Hay varios factores que pueden haber influido en esta evolución. Primero, la preocupación de que la Fed haya provocado una oleada de aversión al riesgo entre los inversores. Alemania sigue siendo el país que goza de más credibilidad en Europa y cuenta con el mercado de deuda más líquido de la zona euro. Segundo, en el pasado, mercados como Bélgica, Francia y Holanda se han visto impulsados por las esperanzas de que los inversores nipones, alentados por la política de su Banco Central, se convirtieran en grandes compradores. Pero hasta el momento, el flujo de dinero desde Japón ha sido menor de lo esperado. Y el aumento de la rentabilidad también convierte a Alemania en un destino potencial de menor riesgo que rivalice por el dinero japonés. Por último, el cierre de las operaciones basadas en la liquidez ilimitada de la Fed hace que los fundamentales tengan más importancia. La economía holandesa se ha visto muy afectada por los niveles extremadamente altos de deuda per cápita; la Comisión Europea ha llamado la atención a Bélgica por no abordar su déficit; y Francia sigue despertando recelos por no hacer progresos con las reformas estructurales y por su falta de competitividad. Estos movimientos podrían ir más lejos. El margen de rentabilidad entre los bonos franceses y alemanes a cinco años se ha ampliado a 0,53 puntos porcentuales desde 0,32 puntos a finales de mayo. Goldman Sachs, que considera que los bonos franceses parecen especialmente caros, cree que aumentará a 0,7 puntos. El único consuelo para Europa es que esta venta, por una vez, no se debe a errores de los políticos de la eurozona. Si los bonos del Tesoro estadounidense logran estabilizarse, también podrá hacerlo la deuda gubernamental de la eurozona, aunque parece poco probable que se produzca un fuerte repunte. Pase lo que pase, nuevas subidas de la rentabilidad no serían positivas para una economía europea que aún lucha por salir de la crisis.

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Alemania vuelve a ganar. Aunque el bono público alemán, conocido como Bund, no ha escapado a la venta masiva desencadenada por los temores de que la Reserva Federal de EEUU retirara su programa de relajación cuantitativa (QE), ha capeado el temporal mejor que la deuda del resto de la eurozona. En esta ocasión, hay países afectados que no suelen estar en la lista de las economías con problemas: Bélgica, Francia y Holanda, de lo que se deduce que Europa sigue siendo vulnerable. Desde el pasado 2 de mayo, cuando la rentabilidad alcanzó sus mínimos, los rendimientos del Bund alemán a diez años han subido 0,62 puntos porcentuales, del 1,16% al 1,78%. Ese repunte es importante, y coincide con una eurozona en recesión y con las declaraciones del BCE en las que asegura que no está cerca de abandonar la flexibilidad de la política monetaria. Los rendimientos en Francia han subido 0,8 puntos porcentuales, en Holanda, 0,9 y en Bélgica, 0,92 puntos porcentuales. De hecho, si se examina el recorrido en lo que va de año, los bonos belgas son los que peor evolución han registrado de la eurozona, con una caída del 3,4% según los índices de Barclays. El diferencial entre las rentabilidades del bono alemán y el belga a diez años ha crecido más de un punto porcentual por primera vez desde octubre de 2012, según Tradeweb. Hay varios factores que pueden haber influido en esta evolución. Primero, la preocupación de que la Fed haya provocado una oleada de aversión al riesgo entre los inversores. Alemania sigue siendo el país que goza de más credibilidad en Europa y cuenta con el mercado de deuda más líquido de la zona euro. Segundo, en el pasado, mercados como Bélgica, Francia y Holanda se han visto impulsados por las esperanzas de que los inversores nipones, alentados por la política de su Banco Central, se convirtieran en grandes compradores. Pero hasta el momento, el flujo de dinero desde Japón ha sido menor de lo esperado. Y el aumento de la rentabilidad también convierte a Alemania en un destino potencial de menor riesgo que rivalice por el dinero japonés. Por último, el cierre de las operaciones basadas en la liquidez ilimitada de la Fed hace que los fundamentales tengan más importancia. La economía holandesa se ha visto muy afectada por los niveles extremadamente altos de deuda per cápita; la Comisión Europea ha llamado la atención a Bélgica por no abordar su déficit; y Francia sigue despertando recelos por no hacer progresos con las reformas estructurales y por su falta de competitividad. Estos movimientos podrían ir más lejos. El margen de rentabilidad entre los bonos franceses y alemanes a cinco años se ha ampliado a 0,53 puntos porcentuales desde 0,32 puntos a finales de mayo. Goldman Sachs, que considera que los bonos franceses parecen especialmente caros, cree que aumentará a 0,7 puntos. El único consuelo para Europa es que esta venta, por una vez, no se debe a errores de los políticos de la eurozona. Si los bonos del Tesoro estadounidense logran estabilizarse, también podrá hacerlo la deuda gubernamental de la eurozona, aunque parece poco probable que se produzca un fuerte repunte. Pase lo que pase, nuevas subidas de la rentabilidad no serían positivas para una economía europea que aún lucha por salir de la crisis.

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