Retroceso del voto independentista en Euskadi y Galicia

Paso atrás de la fragmentación

Todos los analistas ponen en primer plano que en el parlamento vasco más de un 70% de los diputados defenderán el «derecho a decidir», para afirmar que han avanzado las fuerzas que defienden la fragmentación. La realidad es exactamente la contraria.

En Galicia, el apoyo a fuerzas independentistas ha descendido un 20%, quedando reducido a poco más de un 5% del censo. Mientras que en Euskadi, casi 40.000 electores han dejado de votar a fuerzas nacionalistas, que solo han recabado el apoyo del 36% del censo vasco.

Sabedores de que solo un 18% de la población vasca, según las últimas encuestas, está dispuesta a apoyar la independencia, la línea que representa Urkullu en el PNV ha resaltado que no piensan seguir el “camino catalán”, sino “defender el derecho a decidir desde la sensatez” y “dedicarse a lo que preocupa a los vascos, el paro, la sanidad, la educación…”.

Incluso fuerzas abiertamente independentistas como Bildu y BNG se han visto obligadas a poner en primer plano “la agenda social”, sabedoras del rechazo que causa la fragmentación.

Se equivocan quienes colocan la irrupción de Podemos dentro del avance de “las fuerzas nacionalitas” por su apoyo al derecho a decidir. Cuanto más contemporizan con las amenazas contra la unidad (como en Euskadi, con una candidata que afirma que “ahora no es el momento de la independencia”, o en Galicia, donde la mayoría de dirigentes de En Marea provienen del BNG) más apoyo social pierden.

Sin embargo, conviene no olvidar que el hecho de que PNV -cuya posición puede cambiar, como ha ocurrido en el pasado- y Bildu concentren más de la mitad de los diputados en el parlamento vasco, con la intención de sumar a Podemos en el camino de “conquistar el derecho a decidir”, crea condiciones peligrosas para que en un futuro puedan agudizarse, también en Euskadi, los ataques contra la unidad.

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