Para justificarlo, han sustituido la idea (que empezaba a sonar demasiado hiriente para muchos) de que “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”, por la más neutra y aséptica de “no hay dinero, no podemos gastar lo que no tenemos”.
Cuanto más recortan, mayores mentiras se ven obligados a decir. ¿Cómo que en la doceava economía más grande del planeta no hay dinero para atender con holgura un sistema sanitario unánimemente considerado hasta ahora como uno de los mejores y más eficientes del mundo? Pues será porque alguien se lo está llevando crudo. "Cuanto más recortan, mayores mentiras se ven obligados a decir"
El ministerio afirma que con el copago se ahorrarán 1.300 millones de euros al sistema nacional de salud y con el medicamentazo otros 458. Un total de 1.758 millones de euros.
Pero calla que con sólo mantener el impuesto sobre el patrimonio se recaudarían 2.100 millones de euros; que anular la bajada del impuesto de sucesiones permitiría recaudar otros 2.552 millones cada año; que anulando la rebajada de impuestos que se aprobó para las personas que ingresan más de 150.000 euros al año se obtendrían otros 2.500 millones; y que eliminar la reducción de los impuestos de las empresas que facturan más de 150 millones de euros al año supondría recaudar 5.300 millones más al año. Sólo con estas cuatro sencillas medidas, el Estado recaudaría cada año 12.452 millones de euros más. Es decir, siete veces más de lo que ahora se pretende saquear a jubilados y enfermos crónicos en nombre de que “no hay dinero”.
Y todo esto sin habernos metido aún con los 44.000 millones de euros que se conseguirían sólo acabando con la multitud de desgravaciones y exenciones fiscales que permiten a bancos, monopolios y multinacionales pagar en impuestos menos de la mitad de lo que paga una pyme o un autónomo; los 90.000 millones de euros que se calcula que se defraudan al fisco cada año; los miles de millones que bancos y grandes fortunas desvían cada año a paraísos fiscales o las leyes que permiten a multinacionales como Exon, Google o Apple actuar en España como un auténtico paraíso fiscal.
¿Qué no hay dinero? Lo que no hay es vergüenza ni redaños para ir a recaudarlo donde está. Lo que hay es una clase política infame, dispuesta a ser dura con los débiles y blanda, muy blanda con unos poderosos que a cambio les permiten disfrutar de privilegios y prebendas sin fin, cuando no meter directamente la mano en la caja. Ese es todo el problema. Redistribuir la riqueza.