SELECCIÓN DE PRENSA NACIONAL

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Economía Digital
La mentira de la reestructuración financiera
Por Manel García Biel [publicado el 29-07-2014]

Rajoy basa su política en la mentira. El ejemplo más claro lo tenemos en el rescate bancario. Hoy no hay duda, la realidad lo deja de forma bastante patente en cifras del propio Banco de España.

Desde el primer momento el presidente del Gobierno y sus ministros descartaron la palabra rescate. Para ellos se trataba de un préstamo "en muy buenas condiciones", Rajoy llegó a decir que las condiciones las había puesto él, y que de ninguna manera se trataba de un rescate del país, en todo caso manifestó que sería el propio sector financiero y no el Estado quien devolvería el supuesto "crédito".

Rajoy mintió de forma consciente. Nunca pensó que las entidades financieras devolverían la cantidad, sino que las pérdidas las pagaríamos los ciudadanos. Los grandes beneficiarios han sido los grandes bancos que han consolidado su oligopolio con la financiación pública. BBVA, Caixabank y en menor medida el Banc Sabadell han aprovechado para ganar cuota de mercado a precio de saldo. Todo ello al margen de los regalos de cerca de 68.000 millones de euros que el Estado ha hecho a la banca privada mediante avales, como fue la activación de créditos fiscales

Hasta el momento la cantidad de dinero público invertido en las entidades rescatadas, sólo en forma de capital es de 61.495 millones de euros. Tras la venta de CatalunyaCaixa, la cantidad recuperada se sitúa alrededor de 2.500 millones, es decir un 4% la invertida en el rescate. Hasta ahora puede considerarse como un importe perdido, es decir irrecuperable, y que el Estado deberá devolver a Bruselas, unos 26.000 millones (CatalunyaCaixa, 12.000; Banco Valencia, 5.498; Banco Gallego, 245; y NCG, 8.300).

Cabría añadir unos 13.000 millones de Bankia, por la diferencia entre los 22.424milions invertidos por el FROB y su valoración actual de 9.492 millones. Es decir de momento las pérdidas que pagaremos la ciudadanía, sea con nuestros impuestos o con los recortes sociales se sitúan cerca de los 39.000 millones de euros.

Y eso no es todo, demeos sumar las ayudas que se han dado a los compradores, los esquemas de protección de activos (EPA), para compensar posibles pérdidas, unos 28.000 millones, más lo que nos puedan costar los resultados negativos del banco malo (Sareb), donde hay depositados unos 43.000 millones.

Sólo hay que ver el último caso de la venta de CatalunyaCaixa al BBVA. El coste que pagará el BBVA será de 1.187 millones de euros por una entidad en la que se han invertido fondos públicos por valor de 13.600 millones por su saneamiento.

Con la compra, el BBVA incrementa su cuota de mercado del 11,9% al 14,2% en el conjunto del Estado, mientras que en el caso de Catalunya la incrementa del 12,8 al 24,9. Esto lo convierte en el principal banco de España y el segundo de Catalunya donde junto a Caixabank controlan el mercado catalán.

Ahora BBVA quiere reducir los costes de CatalunyaCaixa en un 40%, reducción de oficinas y especialmente de plantilla, con un coste que sitúa en 450 millones, esto sumando los poco más de mil millones de la compra parece poco coste por los beneficios de cuota de mercado, del incremento en millón y medio de clientes y los 3.500 millones de euros en créditos fiscales contabilizados en CatalunyaCaixa.

Hay que decir que la tacañería de la banca privada es remarcable. BBVA pagará, como hemos señalado, poco más de mil millones por CatalunyaCaixa, pero es que sus competidores hicieron buena su oferta ya que el Santander ofreció 300 millones y Caixabank 80. Y es que son insaciables, ¡querían que se la regalaran!

Una vez más en todo este proceso de reestructuración, y por mucho que el gobierno del PP nos quiera engañar, la banca oligopólica gana y la sociedad pierde.

Y todo ello sin que nadie pida responsabilidades a los causantes de las crisis de las cajas de ahorros. Y no vale que se procese unos pocos que encima se aprovecharon para enriquecerse. ¿Cómo puede ser que, a gente como los vicepresidentes del gobierno Serra (PSOE) y Rato (PP), nadie les pida responsabilidades por su actuación en CatalunyaCaixa y Bankia, y continúen como si nada?

El Mundo
Investigan por blanqueo varias operaciones de Oleguer Pujol
Por ESTEBAN URREIZTIETA / EDUARDO INDA [publicado el 29-07-2014]

Anticorrupción ha abierto diligencias contra Oleguer Pujol, el hijo pequeño del ex presidente autonómico Jordi Pujol, por el posible blanqueo de dinero en operaciones inmobiliarias por un valor próximo a los 3.000 millones de euros.

La Fiscalía inició la investigación tras recibir un informe de la Policía en el que se analiza la compra por parte de Pujol de las tres sedes históricas de Prisa por 300 millones y de 1.152 sucursales del Santander por 2.084 millones, entre otras inversiones, que incluyen 105 oficinas de Bankia y adquisiciones varias en Canarias, Melilla y Portugal. La Udef sospecha que Pujol devuelve con dinero escondido en paraísos fiscales los créditos que le otorgaron diversas entidades bancarias para acometer esta macroinversión.

La Policía lleva meses investigando la fortuna de los Pujol después de que Victoria Álvarez Martín, novia de Jordi hijo durante un lustro, pusiera en conocimiento de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (Udef) de la Policía dónde y cómo esconden su fortuna el ex presidente autonómico, su mujer y sus siete hijos. Un patrimonio que procede del cobro sistemático de comisiones ilegales por la adjudicación de obras y servicios en los 23 años (1980-2003) en que el cabeza de familia mandó en la Generalitat.

Victoria Álvarez Martín siempre ha subrayado que la fortuna oculta originada por la corrupción del padre ha sido invertida en América y en Europa. Durante muchos años, la gestión global la llevó en exclusiva el primogénito y homónimo. Dado su carácter conflictivo -agresiones a su ex novia incluidas-, que le ha llevado a estar en tratamiento, el patriarca optó hace casi una década por ceder el control de las finanzas a Oleguer, al que considera "el más listo, preparado y sensato" de sus siete vástagos. El benjamín, de 42 años, reside en Madrid para pagar menos impuestos -el tipo marginal máximo es en la comunidad madrileña del 51,5%, mientras que el que cobra la Generalitat de Mas a sus conciudadanos es del 56%-.

En estos momentos, Jordi júnior maneja la fortuna del clan en América Latina. Desde México hasta Argentina, pasando por el paraíso fiscal de Panamá, donde guardan a buen recaudo parte del dinero evadido. Oleguer, por su parte, es el encargado de la división europea del negocio familiar, de largo la más elevada en términos monetarios. Y lo hace desde dos pequeñas islas off shore ubicadas en pleno Canal de La Mancha: Jersey y Guernsey, escondite financiero tradicional de los milmillonarios británicos, franceses y rusos.

Operaciones inmobiliarias millonarias

Tal y como publicó EL MUNDO en enero de 2013, Oleguer ha invertido cerca de 3.000 millones de euros en operaciones inmobiliarias en España a través de las compañías holding que maneja: Mare Nostrum, Drago Capital, Drago Real Estate Partners, Samos y Longshore. Un entramado que va de norte a sur y de este a oeste. Comienza en España, sigue en las Antillas Holandesas, hace luego parada en Jersey y Guernsey, para terminar en otro tentáculo, Luxemburgo.

Parte de estos 3.000 millones se han invertido en la compra de las tres grandes sedes históricas de Prisa: las dos de Madrid (Gran Vía y Miguel Yuste) y la de Barcelona (calle de Caspe). En esta transacción inyectaron 300 millones de euros. Y se hizo mediante la fórmula de leaseback, que en el lenguaje común no es otra cosa que comprar un inmueble y luego alquilárselo al que te lo acaba de vender.

El leaseback también fue el mecanismo financiero empleado para adquirir 1.152 sucursales de Banco Santander a lo largo y ancho de España, transacción en la que Oleguer Pujol invirtió 2.084 millones de euros. También hizo lo propio con 105 oficinas de Bankia.

Para estas adquisiciones pidió varios créditos a distintas entidades bancarias españolas, que se los otorgaron sin rechistar pese a que entonces (años 2007 y 2008) no pasaba de ser un «hijo de» con pocos recursos económicos, al menos, en apariencia.

La Policía ha remitido un informe a la Fiscalía Anticorrupción en el que advierte de la posible existencia de un posible delito continuado de blanqueo. La Udef sospecha que Oleguer Pujol devuelve los créditos que le permitieron convertirse en uno de los más importantes empresarios inmobiliarios de este país con el dinero que su familia acumula en paraísos fiscales; especialmente, en Jersey y en Guernsey. El Ministerio Público ha abierto diligencias de investigación tras recibir el exhaustivo informe en el que se detalla esta supuesta operación de lavado de dinero.

Oleguer Pujol también fue noticia en febrero de 2013 tras conocerse que, al igual que su hermano Josep, se había aprovechado de la amnistía Montoro para regularizar 3,1 millones de euros que estaban ocultos en paraísos fiscales.

El País
La banca pide liberar provisiones para salvar a las autopistas
Por Íñigo de Barrón [publicado el 29-07-2014]

El Ministerio de Hacienda y el de Fomento ultiman el acuerdo para salvar de la quiebra a las autopistas de peaje. Una de las principales afectadas es la banca. Las principales entidades afectadas han entrado las condiciones al Gobierno para aceptar una quita del 50% en su deuda. Entre ellas está que el Banco de España, o el Banco Central Europeo, les libere las provisiones constituidas por el otro 50% de deuda liberada, ya que entienden que la empresa resultante será viable, según ha podido saber este periódico.

Otros puntos consensuados entre los bancos son que Seittsa, la empresa pública que controla las radiales, se quedaría en el convenio con todos los activos y pasivos. “La deuda la asumiría Seittsa, con una quita del 50% de la deuda total”. Además, piden convenios individuales para cada uno de ellos, así como que el Estado se comprometa a evitar la disminución del valor de la Responsabilidad Patrimonial de la Administración.

En total, el importe a financiar sería 2.300 millones de euros, a un plazo de 30 años, en dos tramos: el dinero antiguo (1.654 millones) con una remuneración del 4,11% o la del Tesoro a 30 años en el momento de la firma. La empresa garantizará el principal y un 1% de interés.

El dinero nuevo que se aporta, 646 millones, se garantizará por el Tesoro a un plazo sin determinar. En caso de amortización anticipada total o parcial, se garantizará como mínima la rentabilidad del Tesoro al plazo que se ejecute.

Ahora la pelota está en el tejado de la Administración, incluido el Banco de España, un elemento que puede complicar el asunto porque debería consultar al BCE. Fuentes financieras creen que son unas condiciones razonables y esperan, en un plazo no demasiado largo, una respuesta del Gobierno para avanzar en los problemas de la docena de autopistas afectadas.

Hasta ahora se conocía que Hacienda había descartado conceder a los títulos el aval del Estado, tal y como reclamó la banca.

El Confidencial
Pujol: la verdad dentro de la mentira
Por José Antonio Zarzalejos [publicado el 29-07-2014]

Muchos catalanes de buena voluntad, como otros tantos españoles igualmente crédulos, entre los que me cuento, ya suponíamos que la familia de Jordi Pujol se prevalía de la condición institucional de su padre. En Cataluña era un murmullo constante, pero la idiosincrasia de la burguesía media catalana –y esta es confesión de parte de un miembro de la nomenclatura barcelonesa con el que ayer hablé largamente– es menestral y se conforma con pedir a San Pancracio salud y trabajo, pero siente aversión por el conflicto y deja pasar. La otra burguesía, la plutócrata, ha callado porque debía estar en la pomada si como ahora se grita en Cataluña, Pujol era un comisionista a través de sus hijos que, aunque conducidos por la madre más que por el padre, no daban puntada sin que el progenitor los amparase directa o indirectamente.

De modo tal que la ficción era en Cataluña la verdad dentro de la enorme mentira socio-política que Pujol ha ido cincelando durante casi cuarenta años, según célebre frase de Stephen King, un brillante novelista norteamericano que tiene, entre otras virtudes literarias, las de esculpir expresiones con vocación lapidaria. Fue una ficción –la de Pujol– en la que muchos picamos. Especialmente, muchos miles de vascos que, horrorizados por los crímenes de ETA y perplejos ante la amoralidad del nacionalismo fundado por Sabino Arana ante la sangría terrorista, veíamos en el catalanismo, en su proyección sobre la gobernación de España, en la síntesis de lo propio con lo que ajeno, todo un ejemplo a seguir.

Sencillamente, muchos creímos que Pujol era un hombre de Estado y sólo a partir de 2010, cuando ya con ochenta años pegó el cambiazo y se hizo independentista, comenzamos a pensar que su relato biográfico era el de un taimado oportunista o el de un frívolo. Personalmente, y después de hablar con él en profundidad, lo atribuí más a su senectud que a su insinceridad. Tampoco llegamos a sospechar que su impostura –esa ficción que conformó la verdad de la mentira en Cataluña– encubría a un evasor de impuestos y consentidor de corruptos; a un vulgar político logrero.

Tampoco llegamos a suponer que la omertá en el Principado –nunca así denominada, obviamente– respondía en el fondo al mismo sistema clientelar que se denunciaba desde allí como lacra andaluza o extremeña (es decir: española). Ni, para los que tenemos algunas convicciones de orden confesional, se nos ocurrió pensar que un político de misa y discurso moral (léanse sus agónicas creencias en su libro “Un hombre ante el desfiladero”), podía resultar un embaucador del calibre que ha demostrado el expresidente de la Generalitat.

Algunos tenemos más motivos que otros para mostrar perplejidad. Pero, los que han vivido en esa ficción que era la verdad dentro de la mentira del pujolismo, ¿tienen derecho a rasgarse las vestiduras? En absoluto. Veamos el caso de Artur Mas: ¿cree el Molt Honorable que él, consejero en gobiernos de Pujol, conseller en cap de su último ejecutivo y su delfín, compañero de fatigas de su hereu, Oriol Pujol, puede desprenderse de la salpicadura de treinta y cuatro años de engaño e impostura de su jefe de filas? Si lo cree, se confunde.

Como se confundirían quienes pensasen que haber depositado sin mengua ni control, sin límites ni condiciones, los valores de la patria catalana en la persona y la gestión de Jordi Pujol no habrá de pasar al denominado proceso independentista una factura posiblemente impagable.

Cuando la ficción deja de serlo (la verdad en la mentira) de un hombre (Pujol), crea una ilusión (la independencia) en la que muchos creen y en la que otros se parapetan, se produce el llamado efecto-derrumbe. Porque, se empeñen o no miles de catalanes, insistan los analistas en el carácter autónomo del movimiento secesionista, Pujol ha desvencijado el estatus quo de Cataluña, a tal punto que, antes que otro objetivo, el perentorio e imprescindible, es reconstruir éticamente la vida pública catalana. Porque el partido que fundara Pujol –afectado por graves acusaciones de corrupción hasta el punto de tener embargada su sede– que ahora guía al Principado hacia la independencia, carece de consistencia, peso específico, y, sobre todo, de credibilidad.

Refúndese o vuélvase la organización como un calcetín, pero mientras lo hacen sus dirigentes no contaminados –y muchos de los actuales lo están– que no pronuncien lección alguna de ética cívica, de buenas prácticas democráticas o de descalificación de conductas ajenas, o de enmiendas a la totalidad a un sistema político del que abjuran y del que  su referente patriótico se ha beneficiado hasta la náusea.

La ficción de muchos dirigentes catalanes –la que encerraba la verdad de la mentira– ha sido un insulto a Cataluña, desde luego. Pero no sólo. También lo ha sido al resto de España a la que, por activa, pasiva y perifrástica, se ha venido aleccionando con una superioridad que era, primero, cultural, luego, cívica y, en tercer lugar, precozmente europeísta. Pues bien: a tenor de lo que estamos sabiendo y –sobre todo: estén atentos– de lo que vamos a saber, se impone una dura cura de humildad.

Todos los portavoces del desprecio (abundantes en el pujolismo), seguramente no son peores que otros, pero sí, al menos iguales, y en lo que a Pujol y su entorno respecta, particularmente hipócritas, sepulcros blanqueados, según la parábola evangélica que Jordi Pujol habrá escuchado tantas veces con recogimiento en la misa sabatina de las 19.30 a la que asistía, mientras los rendimientos de sus cuentas en paraísos fiscales quedaban exentos como pecador después de confesión y penitencia.

Pero erró Pujol: la política no es ni Iglesia, ni religión, ni sus castigos son expiaciones penitenciales. Su sentencia es el ostracismo y, en su caso, la romana e implacable damnatio memoriae (la condena al olvido), que ha de ser el noble pueblo de Cataluña –tan por encima de quienes le han dirigido y aún dirigen– quien la dicte con la justicia histórica con la que las sociedades maduras ponen a cada cual en su lugar. Pujol no era Cataluña, pero llegó a parecerlo y, sobre todo, los catalanes y muchísimos españoles creyeron en esa fraudulenta unión hipostática. Burda mentira.

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