SELECCIÓN DE PRENSA NACIONAL

El País
Alerta por el número de camas hospitalarias cerradas en verano
Por E. G. Sevillano [publicado el 23-07-2014]

El cierre de camas hospitalarias es, como el calor o las vacaciones, consustancial al verano. Los servicios de salud autonómicos vienen cerrando, o más bien inhabilitando —las camas siguen ahí; pero no se les asignan pacientes ni personal para atenderlas—, entre un 15% y un 20% de sus camas, generalmente en julio y agosto. Los gerentes alegan que la presión asistencial desciende en verano, y que ante cualquier necesidad esas plazas pueden volver a abrirse. Este año el sindicato de enfermería SATSE ha estimado que hay entre 14.000 y 15.000 camas operativas menos en los hospitales españoles. Y alerta de que algunas comunidades empiezan los cierres antes, en junio, y los alargan hasta noviembre. En algunos centros, como en Bellvitge, en Barcelona, cunde el temor a que los cierres no sean temporales, sino estructurales. Es decir, que plantas enteras se queden definitivamente sin actividad.

Una buena planificación debería evitar los problemas que genera cerrar demasiadas camas, opina Salvador Peiró, del Centro Superior de Investigación en Salud Pública (CSISP) de Valencia. “La actividad programada se reduce en verano”, recuerda. Hay que encontrar el equilibrio. Los hospitales de ciudad pueden tener menos actividad; en cambio, las urgencias de los de costa pueden desbordarse y necesitar refuerzos. “Lo criticable es lo contrario, el derroche: tener plantas abiertas y medio vacías”, señala, aunque admite que, con los recortes presupuestarios en sanidad y la restricción para hacer contrataciones, algunos hospitales pueden estar forzando la situación y cerrando más de lo que deberían.

Es lo que, a juicio de José María de la Rosa, delegado del sindicato de enfermería SATSE en el hospital Carlos Haya de Málaga, está sucediendo en su centro desde la semana pasada: “Han llegado más intervenciones quirúrgicas y más atenciones urgentes de las previstas, y eso ha ocasionado que los pacientes no puedan ingresar en una habitación y pasen hasta 48 horas en sitios que no corresponden, como la zona de observación de las urgencias o, si acaban de ser operados, en la recuperación quirúrgica”. Según sus cálculos, hay 100 camas no disponibles de unas 560 en total. “Los hechos desmienten eso de que ‘si hace falta las abrimos’, y quienes lo pagan son los pacientes porque se merma la calidad asistencial”, asegura.

Lo que hay en realidad detrás del cierre de camas es falta de personal. Esta es la partida que se lleva casi el 50% de los presupuestos sanitarios, y de la que más fácil ha sido tirar en época de recortes. La semana pasada el Foro de Médicos de Atención Primaria, que agrupa a varias sociedades científicas y otras organizaciones, denunciaba que la reducción del número de sustituciones en verano está siendo “alarmante”.

Si una gerencia ha cerrado más camas de lo debido solo se nota cuando en las urgencias se forma un embudo por no poder enviar a los pacientes a las habitaciones. Y eso está sucediendo este año, denuncian los sindicatos. Los medios canarios han publicado esta semana fotos de los pasillos del hospital Negrín, en Las Palmas de Gran Canaria, a rebosar de pacientes. Las enfermeras de urgencias del hospital Txagorritxu de Álava, en el País Vasco, han denunciado en un escrito la saturación del servicio. El personal del Miguel Servet, en Zaragoza, también denunció ayer un nuevo episodio de “colapso” en las urgencias, con hasta 55 pacientes pendientes de ingreso y con algunos esperando en sillas de ruedas.

En centros como La Paz, en Madrid, cuyos trabajadores llevan meses alertando de que las urgencias no dan más de sí, el cierre estival se percibe como una amenaza de nuevos problemas. La situación ha llegado al Parlamento regional, donde los socialistas mostraron los partes diarios en los que el personal de urgencias deja constancia de la capacidad real de las salas y de su ocupación, que llega al doble.

La Vzanguardia
La escapada de Duran Lleida
Por Lluis Foix [publicado el 23-07-2014]

Un cierto aire de incomodidad flotaba en la despedida de Duran Lleida como secretario general de CiU. El líder de Unió negó que la consulta sea la causa de su adiós como número dos de la federación nacionalista. El president Artur Mas, con semblante más serio y grave de lo habitual, hizo intervenciones breves y muy categóricas en la misma dirección. En la hora del adiós se trataba de exhibir una unidad política entre las dos fuerzas de CiU que se ha deteriorado más allá de las habituales fricciones entre socios políticos. Nada volverá a ser igual entre los dos partidos.

Si los criterios comunes sobre el proceso soberanista hubieran podido sostenerse, aunque fuera con una aguja imperdible, no se habría producido la escapada de Duran Lleida, que no sabemos si es una salida gradual del foro de la política o bien estamos ante una calculada estrategia del dirigente de Unió, que es hoy uno de los políticos con más conocimiento del mundo exterior y con una agenda que le ha permitido entrevistarse con los grandes personajes del espacio democrático occidental a lo largo de muchos años. La semana pasada departía, como presidente de la comisión de Exteriores del Congreso, con la cúpula del poder en Teherán.

El mismo día que Duran escenificaba su ruptura controlada como secretario general de CiU, Miquel Iceta afirmaba en la radio que el PSC “paga el desgaste del proceso soberanista”. El nuevo secretario general de los socialistas catalanes ha tenido que tender todos los puentes posibles para que el partido no se le quedara derretido entre las manos.

El proceso iniciado por el Govern de Catalunya, con el apoyo de ERC y de la calle movilizada por la ANC, es un movimiento tectónico en la política catalana y española. Sería exagerado atribuir a la deriva independentista catalana todos los grandes cambios que se están produciendo en Catalunya y en España. Pero es una tendencia comprobable que siempre que Catalunya mueve la palanca para remover el statu quo en la política hispánica o para modificar sus relaciones con Madrid como representación del Estado las cosas no quedan de igual manera.

En el siglo XX la inestabilidad, el progreso y los cambios de los tiempos se producen primero en Barcelona, desde la Setmana Tràgica de 1909 hasta la proclamación de la República en 1931, pasando por la redacción de la vigente Constitución de 1978, que es un intento de políticos y juristas catalanes para contribuir a que, como decía Ernest Lluch, nos podamos sentir todos cómodos viviendo en el marco de un mismo ropaje político y jurídico.

El proceso del llamado derecho a decidir ha provocado manifiestos contrapuestos y paralelos de intelectuales, de empresarios y de los iconos del espacio mediático de Barcelona y Madrid.

Decía Claudio Magris en uno de sus ensayos que “mientras se está en el mar se es soberano, y cuando se desembarca, no se es más que un pobre diablo que se tambalea como un oso amaestrado”. Estamos en la travesía y todavía se valoran las cenas en la mesa del capitán del crucero y los bellos atardeceres con los enormes soles rojizos que se hunden por Occidente.

Duran Lleida sostiene que su retirada no es un movimiento tacticista, sino una decisión fruto de una reflexión profunda con sectores y personajes del ámbito de Unió Democràtica y de otros entornos sociales y económicos que quieren asegurarse más o menos de cómo serán las condiciones una vez que el crucero festivo de la consulta alcance tierra.

En el viaje se ha alterado el equilibrio de las fuerzas políticas catalanas. CiU perdió 12 escaños en el 2012 y las encuestas vaticinan que podría sufrir pérdidas semejantes en las próximas elecciones autonómicas. La bicéfala Iniciativa per Catalunya-Verds anda nerviosa entre la presión soberanista y el discurso social que practican fuerzas y movimientos de izquierdas que en las europeas cosecharon inesperados buenos resultados. En muchos casos se aboga por el derecho a decidir, pero no se apuesta tan claramente por la independencia.

El PP de Sánchez-Camacho se ha quedado sin discurso porque sigue las instrucciones elusivas de Rajoy, que actúa como el zar Alejandro mientras Napoleón incendiaba Moscú en 1812. Callar y aguardar en espera de que llegue el invierno y aparezcan con más insistencia, también en Catalunya, las tensiones sociales propias de las crisis de gran calado que vive la sociedad catalana al igual que la española y la europea. Ciutadans conseguiría réditos, aunque Oriol Junqueras sería el gran beneficiado de esta situación cambiante.

Duran defendió la consulta, pero afirmó que Unió no ha reflexionado todavía sobre las respuestas a las preguntas planteadas. Su sucesor en la federación, el conseller Espadaler, dijo ayer que la respuesta la decidirían en septiembre. Lo que se ha lanzado desde Catalunya no es una revolución, pero sí que supone una sacudida fuerte al Estado que se va cobrando víctimas políticas. No estaría muy seguro de que no se lleve también por delante el liderazgo y la presidencia de Artur Mas. Pienso que Duran se da cuenta de los disgustos que pueden deparar las urnas y toma distancia para adquirir fuerzas por lo que pueda venir. Se ha resistido a abandonar la política y seguirá en el Congreso. La incógnita es si se le ha pasado el arroz o no.

Público
Gana la banca
Por David Torres [publicado el 23-07-2014]

Si a casi todos nos gustan las películas de atracos, si el cine ha hecho del ladrón de bancos una figura mítica imprescindible, es porque siempre intentamos corregir los desajustes de la realidad mediante el truco de la ficción. O dicho de otra manera, porque entre dos formas establecidas de robar, los ciudadanos de a pie elegimos la pequeña, la romántica, la que hace menos daño. Desde el 2008 hemos asistido impotentes a un robo a escala planetaria en que la banca nos ha metido la mano en el bolsillo, nos ha arrebatado los ahorros y el futuro, y luego nos ha echado la monserga de que la culpa es toda nuestra, por vivir por encima de nuestras posibilidades, como si hubiéramos comprado cada uno dos áticos. Para remate de este latrocinio mundial, en Europa los tipos que manejan los billetes no sólo deciden a su antojo sobre la política y la economía de cada país sino que han dado dos incruentos golpes de estado, uno en Grecia y otro en Italia, quitando a los líderes electos y colocando títeres de la banca en su lugar, mientras el público nos seguimos chupando el dedo. Como en el cine, comiendo palomitas.

Aquí, como siempre, el fenómeno se ha vivido de un modo peculiar, muy español, que por algo Spain is different. Más que una estafa kilométrica, un robo limpio o un butrón búrsatil de alta tecnología, lo que ha habido es un palo a la española, un atraco a las tres, un dame algo que luego te lo devuelvo, un timo de la estampita de ésos en los que Tony Leblanc bizqueaba y babeaba debajo de una boina mientras le endosaba a un pobre paleto recién desambarcado en la estación de Atocha un maletín de recortes de periódico. Entre Solbes, Rato, Montoro, Guindos y unos cuantos altos ejecutivos de la banca, todos también debajo de la misma boina, se lo han llevado crudo, del verbo crujir: más de 60.000 millones de euros públicos, o sea, suyos y míos, de los cuales todavía no hemos recuperado ni un 4%. Ni lo vamos a recuperar. La verdad es que, con esos intereses, nos habría salido más barato recurrir a la familia Tataglia.

No sé si recuerdan aquella promesa que hizo Mariano allá por junio de 2012, hace ya más de dos años, cuando dijo que el rescate pedido a Europa era un crédito a la banca y que lo iba a pagar la banca. Probablemente no la recuerden, porque las promesas marianas llevan debajo una letra pequeña que no la entiende ni el propio Mariano, pero que viene a decir que se autodestruirá a los cinco segundos y que mejor no usarla ni para recoger una caquita de perro, porque se va a romper de frágil que es y se le queda a uno la mano llena de promesa. Ahora se comprende cómo es que no había dinero para las pensiones, ni para los hospitales, ni para los colegios, ni para ayudas sociales: había que empedrar de oro los suelos de los bancos en cuyos consejos de dirección iban a sentarse luego los cerebros del robo. Sólo con la venta del Catalunya Banc, en una subasta de buitres rapiñada por el BBVA, el Estado español da por perdidos más de once mil millones de euros. El Estado Español, o sea, usted y yo, mayormente. En medio de la peor crisis de las últimas décadas, mientras se siguen destruyendo docenas de miles de puestos de trabajo y la economía cae en picado, el Santander, el BBVA, el Popular y el Sabadell publican unos beneficios que cuadruplican los de 2013. Y a cambio, igual que con Tony Leblanc, recortes de periódico. Adiós, panolis.

El País
El rescate más caro
Por Editorial [publicado el 23-07-2014]

Catalunya Banc, la caja en quiebra vendida al BBVA por 1.187 millones, puede considerarse ya como lo peor de lo peor de la crisis bancaria española, provocada por la pésima gestión financiera de las entidades afectadas durante el boom de la construcción. Los disparates cometidos por los directivos de la entidad —exposición al ladrillo, activos tóxicos, rigor inexistente en la concesión de préstamos—, más la poca fortuna del último equipo de dirección a la hora de mejorar los balances, le han costado al contribuyente casi 12.000 millones. Probablemente sea el rescate más caro, puesto que de Bankia podrá recuperarse un porcentaje mayor del total aportado. La factura global de la crisis bancaria incluye inyecciones de dinero público de más de 61.000 millones, de los cuales se han recuperado 1.760 millones hasta junio, según el Banco de España. El balance es provisional; queda por decidir el coste del Banco Mare Nostrum. Pero ya se puede concluir que los ciudadanos han pagado el hundimiento de las cajas de ahorros.

Por tanto, una primera conclusión es que, aunque no fuese su responsabilidad directa, el Gobierno no estuvo muy acertado al pronosticar que la crisis bancaria no tendría coste para los ciudadanos. A diferencia de los rescates en otros países, donde los Estados han conseguido recuperar el dinero adelantado —a veces incluso con beneficio—, en España las ayudas públicas se han perdido en su mayor parte. Solo con mucho optimismo podría decirse que la reestructuración bancaria ha sido un éxito.

Los contribuyentes perciben además que los causantes directos de la quiebra —en Catalunya Banc y en otros casos— se han retirado a su vida privada sin que medien investigaciones de fondo sobre las prácticas que condujeron al desastre ni un examen judicial que determine sus responsabilidades. Pocas lecciones pueden sacarse de la crisis, salvo la desaparición cataclísmica de un tercio del sistema, lo que se ha cargado plenamente sobre las espaldas de los ciudadanos sin compartirlo al menos en parte con los principales responsables.

La venta de Catalunya Banc plantea más interrogantes. Algunas son de orden estrictamente operativo. Por ejemplo, es muy probable que el comprador inicie un ajuste drástico en oficinas y empleo de la entidad adquirida para rentabilizar el coste de la operación. La entidad catalana apenas genera resultados típicos y la calidad de sus activos todavía es mediocre. La incorporación de la cartera de clientes no parece justificar el precio pagado.

Por otra parte, la práctica desaparición de las cajas de ahorros españolas supone un desafío para el regulador bancario (Banco de España). La autoridad regulatoria está obligada a una vigilancia más estricta de las reglas de competencia en el mercado bancario. No es lo mismo gestionar la competencia donde operan 40 entidades que donde actúan tres o cuatro. Los efectos sobre la calidad del servicio bancario prestado a los usuarios, los precios, comisiones y retribuciones de los depósitos deben seguirse con atención.

Capital Madrid
De Guindos forzó la dimisión de Rato pese al criterio del Banco de España
Por José Hervás [publicado el 23-07-2014]

La comparecencia en las últimas 24 horas en la Audiencia Nacional de quienes fueron máximos responsables técnicos de la investigación y supervisión de las cuentas de Bankia antes de la dimisión de Rodrigo Rato vuelve a plantear muchas incógnitas. Los inspectores y el director general de Supervisión del Banco de España confiaban en el programa del ex presidente de la entidad y ex vicepresidente económico del Gobierno de José María Aznar. ¿Por qué se le forzó a dimitir?

No ten­dría mayor im­por­tancia la pre­gunta si tras la de­ci­sión de Economía de forzar el aban­dono de Rodrigo Rato no hu­biera sido ne­ce­sario pre­sentar un nuevo plan que nos lleva cos­tando a los es­pa­ñoles miles de mi­llones de eu­ros.

Los ins­pec­tores que par­ti­ci­paron en el aná­lisis de las cuentas han dicho en la Audiencia Nacional lo mismo que otros com­pa­ñeros an­ti­ci­paban en pri­vado: las cuentas y el pro­yecto de Rato eran cohe­ren­tes. Este martes le ha co­rres­pon­dido el turno de com­pa­recer ante el juez Fernando Andreu, al ins­pector José Antonio Gracia, quien ha ex­pli­cado que las cuentas que se for­mu­laron en marzo de 2012, bajo la pre­si­dencia de Rodrigo Rato, y que arro­jaban unos be­ne­fi­cios de 309 mi­llones en 2011, eran con­ta­ble­mente cohe­rentes con lo que pen­saba el su­per­visor sobre la en­tidad en ese mo­mento.

Luego ha aña­dido que las cuentas re­for­mu­ladas en mayo, que tra­du­jeron los be­ne­fi­cios en unas pér­didas de 2.979 mi­llo­nes, tam­bién fueron ra­zo­na­bles. Y vamos a la clave que cambió todo, el in­forme del Fondo Monetario Internacional. Algunos ex­per­tos, entre ellos ins­pec­tores del Banco de España, con­si­de­raron que el mismo se filtró de forma in­tere­sada y apun­tando a Bankia y no a otras SIP, pese a que las ins­pec­ciones rea­li­zadas sobre otras en­ti­dades plan­teaban tantas o más dudas que sobre la en­tidad que pre­sidía Rodrigo Rato.

Bien es cierto que el in­forme del FMI tenía una ex­pre­sión mal­dita: “los bancos con es­casa ca­pi­ta­li­za­ció­n…­sobre todo el mayor de ellos “. Era el 25 de abril de 2012, el FMI había se­ña­lado, sin ci­tarla ex­pre­sa­mente, que Bankia era "vulnerable" y con­si­de­raba "crítico" que para pre­servar la es­ta­bi­lidad fi­nan­ciera de España los bancos con es­casa ca­pi­ta­li­za­ción, "sobre todo el mayor de ellos, adopten me­didas prontas y de­ci­sivas para re­forzar sus ba­lances y me­jorar su go­ber­nan­za". Según ha re­cor­dado José Antonio Gracia en­tonces sal­taron todas las alar­mas. La si­tua­ción se agravó cuando de forma casi pa­ra­lela Moody’s re­bajó la ca­li­fi­ca­ción del grupo.

De poco sir­vieron los es­fuerzos del con­sejo por des­mentir el in­forme. Ya el 20 de no­viembre del 2012, hace casi ya dos años. Durante su de­cla­ra­ción como impu­tado ante el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu, el ex­dipu­tado va­len­ciano y ex­con­se­jero de BFA, José Rafael García Fuster, re­veló que los miem­bros del con­sejo re­ci­bieron un email ins­ti­tu­cional el 27 de abril en el que se afir­maba que el in­forme del FMI que ponía en duda la sol­vencia del grupo, con­tenía "informaciones ne­ga­tivas y ab­so­lu­ta­mente fal­sas".

En cam­bio, unos días an­tes, el 17 de abril, el su­per­visor había apro­bado el primer plan de Rato al en­tender que cum­plía con todas las exi­gen­cias de sa­nea­miento del Real Decreto de Reforma Financiera de fe­brero, aunque le exigía al­gunas me­didas com­ple­men­ta­rias, nin­guna de ellas su­ponía ayudas pú­bli­cas, al en­tender que Bankia no las ne­ce­si­taba.

El in­forme del FMI pre­ci­pitó una reunión el 27 de abril entre el en­tonces di­rector ge­neral de su­per­vi­sión, Jerónimo Martínez Tello, y el equipo de Rato para ace­lerar un nuevo plan para calmar a los mer­ca­dos. Fue cuando Bankia em­pezó a tra­bajar en un nuevo do­cu­mento y pro­ponía una ayuda de 7.000 mi­llo­nes.

El ins­pector Gracia re­cibió el plan de Martínez Tello a quien se lo había en­tre­gado el ex­vi­ce­pre­si­dente de Bankia José Luis Olivas, el 4 de mayo. Aunque el ins­pector pidió pre­ci­siones sobre el plan apenas tuvo tiempo para ana­li­zarlo, ya que Rato di­mitió solo tres días des­pués. ¿Por qué for­zaron a Rato a di­mi­tir?

Las dudas tam­bién las tiene el jefe del equipo de la ins­pec­ción a Caja Madrid, que firmó el in­forme de 3 de di­ciembre de 2010 en el que se au­gu­raban unas pér­didas de 3.000 mi­llones en los cinco si­guientes años y de 12.000 para el con­junto de las siete cajas que con­for­maron Bankia.

De acuerdo con el in­forme, Javier del Río ha ex­pli­cado que el prés­tamo de 4.465 mi­llones que Rato so­li­citó en 2010 al FROB era su­fi­ciente para sa­near Caja Madrid y para cu­brir esas pér­di­das, de acuerdo siempre con las con­di­ciones ma­cro­eco­nó­micas de ese mo­mento.

El su­per­visor pre­veía que la en­tidad pu­diera de­volver el prés­tamo, en base a las pre­vi­siones ma­cro­eco­nó­micas con las que tra­ba­jaba el Banco de España. La pre­vi­sión de be­ne­fi­cios fu­tu­ros, com­pen­sa­rían las pér­didas y po­drían de­volver la ayuda re­ci­bida. Nunca sa­bremos lo que hu­biera su­ce­dido. Aunque miem­bros de la aso­cia­ción de ins­pec­tores del Banco de España si­guen man­te­niendo que el plan de Rato era su­fi­ciente, esta es una si­tua­ción con­tra­fac­tual. Nunca se podrá com­pro­bar, porque no se aprobó.

Pero es­taría muy bien que además de lo que res­ponden ante la Audiencia Nacional, los ins­pec­tores con­vo­cados quienes tienen da­tos, quienes re­ci­bieron lla­madas en las horas pre­vias a la in­ter­ven­ción dando por hecho que Rato sería des­ti­tuido, pese a que había otras cajas en peores cir­cuns­tan­cias, lo digan y lo es­cri­ban. No di­gamos lo re­le­vante que re­sul­tarán las me­mo­rias de Rodrigo, cuando las pueda es­cri­bir, claro.

Voz Pópuli
La venta de Catalunya Caixa no iba a costar un duro al contribuyente
Por Editorial [publicado el 23-07-2014]

La adjudicación de Catalunya Banc, antigua Catalunya Caixa, al BBVA con unas pérdidas iniciales para los contribuyentes de 11.800 millones de euros, algo más de un punto del PIB oficial, a las que habrá que sumar las que resulten de los activos traspasados a la Sareb, es lo que parece: un escándalo en toda regla y un fracaso más de este Gobierno, cuyo presidente y cuyo ministro de Economía proclamaron repetidamente que la reestructuración bancaria no iba a costar un duro a los españoles. En este como en otros tantos asuntos, la tozuda realidad les desmiente y desbarata sus taimadas explicaciones sobre el acontecer de la economía y de las finanzas españolas. Este fracaso lo es también de la Generalidad de Cataluña, en tanto en cuanto la entidad “vendida” era una institución fundada por la Diputación de Barcelona, a pesar de lo cual no han movido un dedo para gestionar el desastre y minimizar los daños para sus propios ciudadanos, a los que un día sí y otro también prometen el oro y el moro con la independencia. Una demostración más de en qué manos está el poder público en España –y desde luego en Cataluña- y qué poco importa el dinero de los contribuyentes, que desde hace siete años no reciben ni explicaciones ni satisfacciones de ninguna clase. Leña al mono que es de goma.

La entidad vendida lleva en manos del FROB desde 2012, habiendo recibido más de 12.800 millones en toda clase de ayudas que ya se dan por perdidas. Durante ese tiempo, la gestión de esa empresa financiera ha seguido los mismos pésimos derroteros que con Narcís Serra; toda la labor de los responsables públicos ha consistido en desmantelarla para convertir en imposible su recuperación y hacer bueno el axioma oficial de que lo público es malo per se. No ha ocurrido lo mismo en el caso de una entidad análoga como Bankia, donde se echó mano de un gestor experimentado que, a duras penas y a contracorriente, se está esforzando en rentabilizar hasta donde sea posible el dinero de los españoles. Alguien debería explicar esa diferencia tan notoria de tratamiento entre las entidades nacionalizadas, para que no pensemos que la política, en su versión más vil, también ha tenido que ver en este nuevo asalto a mano armada al bolsillo de los españoles.

Dinero tirado equivalente al ajuste en Sanidad y Educación

Tampoco está de más recordar en este momento de infinito cabreo la actuación decisiva que en mayo de 2012 el ministro De Guindos, un hombre que lleva pretendiendo instalarse en esa burocracia europea bien remunerada prácticamente desde que llegó, tuvo a la hora de, con Bankia como portaestandarte, hacer estallar la crisis bancaria de forma incontrolada, para negociar a continuación un rescate muy oneroso para las entidades receptoras del mismo, con severas limitaciones en términos de negocio y exigentes planes de reestructuración que, como se ha demostrado ahora con Catalunya Bank y antes con Nova Galicia Banco, han terminado en liquidaciones ruinosas. Planes todos que fueron promovidos por el Gobierno español y bendecidos en Bruselas, y de los que ahora se culpa a Bruselas. Es lo que tiene despreciar el valor del dinero público y negociar un rescate por videoconferencia, como se hizo en los aciagos meses de mayo y junio de 2012.

Ante tanta inepcia acumulada y tanto engaño, resulta complicado mantener la templanza. Aunque sea muy difícil aquilatar una cifra, no resulta aventurado cuantificar las inyecciones de capital comprometidas en el rescate bancario –mayormente de las antiguas Cajas de Ahorros- en los 100.000 millones de euros, algo así como el 10% del PIB o el equivalente a más de 2.100 euros por español. Los más de 11.800 millones tirados a la basura con Catalunya Bank se acercan peligrosamente a los 13.800 en que se cifran los recortes en Sanidad y Educación efectuados hasta ahora. Tanto el Gobierno y sus ministros como el gobernador del Banco de España descartaron la liquidación y achatarramiento de las Cajas quebradas con argumentos tan fatuos como cargados de displicente superioridad. Es el momento de exigir responsabilidades, tarea en la que quedan emplazados los partidos que no han participado en esta masacre financiera. En todo caso, quede constancia de nuestra enérgica protesta por lo sucedido y nuestra sorpresa porque uno de los artífices de semejante desaguisado se postule sin rubor para dirigir el Eurogrupo. Europa y España se merecen otra cosa.

De Verdad digital
Diario independiente