SELECCIÓN DE PRENSA NACIONAL

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El País
Jaque de Merkel
Por Editorial [publicado el 20-12-2014]

La economía europea está acuciada por varios desajustes graves cuyo tratamiento global se aplaza o se bloquea sistemáticamente debido en buena medida a la negativa de Alemania a enfrentarse a la realidad más allá de fundamentalismos presupuestarios. Europa corre un riesgo cierto de recesión o, en el mejor de los casos, de estancamiento; y está bordeando la deflación, que estrangula la capacidad para devolver la deuda pública y privada. Ambas amenazas pueden destruir a medio plazo cualquier perspectiva de estabilidad financiera que Angela Merkel y el Bundesbank se empeñan en defender con la política de austeridad. A pesar de estas amenazas reales (más la que pesa sobre Grecia), la cumbre europea se despachó el jueves con un nuevo aplazamiento (hasta el 13 de enero) del reglamento que regulará el funcionamiento del plan de inversión de Juncker, vital para transmitir alguna esperanza a los parados jóvenes y de larga duración del continente.

El plan de Juncker (Fondo de Inversiones Estratégicas) pretende invertir 315.000 millones en los próximos tres años en proyectos nacionales (energía y transportes). Es la única iniciativa, hoy por hoy, para estimular el crecimiento en el área euro. Tiene carencias —como la escasa participación de la inversión pública y una confianza ciega en la inversión privada— y probablemente pide a gritos una articulación financiera más sólida; a pesar de ello, es un mensaje de esperanza, porque transmite la idea de que es posible otra política económica y de que hay que movilizar a la inversión para combatir el desempleo crónico.

Pero Alemania y la maquinaria burocrática no permiten demasiadas alegrías. Merkel continúa con sus lecciones de ortodoxia cuando exige que no se gaste un euro más de lo previsto y se opone a que flexibilicen las reglas fiscales (limitación del déficit) para favorecer la aportación de dinero público por los Estados. La canciller ha dado jaque en la apertura Juncker; si el plan no era precisamente de altos vuelos, a partir de ahora tendrá un radio de acción muy limitado.

El aplazamiento de la propuesta legislativa para regular el funcionamiento del Fondo puede ser una solución diplomática obligada cuando se comprueba que Alemania mantiene objeciones sobre el plan, pero confirma que la premiosa velocidad de decisión política en Europa es incompatible con la rapidez con que deben adoptarse medidas económicas. Europa necesita hoy un plan de inversiones de choque que convenza a inversores y ciudadanos, además de una estrategia monetaria que incluya la compra de deuda y una armonización impositiva que selle las fugas fiscales y acabe con el racionamiento de recursos presupuestarios; pero, salvo el plan Juncker y los guiños de Draghi hacia la facilidad monetaria, ninguna de esas decisiones está en el horno político. En tales circunstancias, nadie puede esperar una implicación entusiasta de los inversores potenciales en la recuperación europea.

República
La insoportable levedad del euro
Por Juan Francisco Martín Seco [publicado el 20-12-2014]

Si algo enseñan las crisis financieras es que los magnates de las finanzas no son tan listos como la gente cree. Es sorprendente la cantidad de errores que cometen, están, a menudo, dispuestos a autoengañarse. La avaricia y la autoestima desmedida les ciegan. Suelen caer en el voluntarismo y practican un optimismo trascendental, una especie de ley de Murphy al revés. Si la tostada puede caer del lado opuesto a la mantequilla piensan que así será. Siempre la mejor opción. Eso explica las burbujas financieras, y que sea tan duro despertar de tanto ensueño.


Algo parecido se produce también entre las oligarquías económicas, políticas y mediáticas; confunden los deseos con la realidad y terminan por engañarse a sí mismas. Con frecuencia esconden la cabeza debajo del ala como el avestruz. Zapatero y sus avispados ministros no querían la crisis y la negaron hasta el último momento. Rajoy, antes de enfrentarse con las urnas, ansía poder anunciar la recuperación de la economía y por eso afirma que la crisis es ya historia.

A los poderes económicos de Europa les interesaba una moneda única y movilizaron todas las fuerzas a su servicio para construir una teoría que mostrase los muchos beneficios del euro, y que ocultase lo evidente: las contradicciones enormes del proyecto y por lo tanto los graves problemas y dificultades que antes o después habrían de surgir. Hasta tal punto se habían creído su propia mentira que se mostraron sorprendidos cuando estos hicieron su aparición, pero una vez más han echado mano del voluntarismo para identificar lo que no es más que una prórroga en los mercados financieros con una victoria definitiva, la medicina que oculta los síntomas con la curación total, y se han apresurado a pregonar que el euro se había salvado.

Ha bastado con que se maneje la posibilidad de unas elecciones en Grecia para que los mercados vuelvan a tambalearse y se muestre a las claras cómo el equilibrio actual en la Eurozona es totalmente inestable; tan frágil que el edificio está condenado a temblar de vez en cuando, hasta que termine por derrumbarse por completo. Esto es lo que las fuerzas vivas de los países europeos prefieren ignorar y continuar creyendo que no existe la marcha atrás, pero Grecia se ha convertido en ese semáforo en rojo que con frecuencia nos recuerda la precariedad de la situación.

En esta ocasión ha sido la convocatoria por parte del primer ministro Samaras de la designación del presidente de la República, lo que conllevaría, si no se llegara a contar con mayoría suficiente, la disolución del Parlamento y el anuncio de nuevas elecciones, elecciones que parece ser que ganaría Syriza, cuyos dirigentes se han declarado partidarios del impago de la deuda. Con toda probabilidad esta medida implicaría la salida de Grecia del euro, la devaluación de su moneda y la suspensión de la libre circulación de capitales, pero es muy posible también -y quizá en eso confía Syriza- el contagio a otros países de la Unión Monetaria, teniendo en cuenta que Alemania logró que sus bancos y sus fondos sacasen su dinero de Grecia y que las deudas están ahora en manos de los contribuyentes europeos. El desenlace tendría que ser un acuerdo de deudores y acreedores, y tal vez la ruptura de la Unión Monetaria.

La mejora en algunos indicadores económicos, tales como el turismo o el equilibrio presupuestario, ha servido para que el primer ministro se apresurase a declarar que Grecia abandonaba el rescate antes de tiempo; pero lo cierto es que la situación económica de Grecia continúa siendo catastrófica, y las condiciones de una gran parte de la población, críticas. Algo parecido ocurre en estos momentos en España en que el presidente del Gobierno ha declarado solemnemente el final de la crisis, pero la mayoría de los españoles experimentan a diario una realidad bien distinta.

Por mucho que las oligarquías políticas y económicas se empeñen en lo contrario, la Unión Monetaria es inviable económica y políticamente. A pesar de los pesares, los países europeos son democracias. ¿Hasta cuándo estarán las sociedades dispuestas a continuar por la senda de la pérdida progresiva de los derechos sociales que se habían conquistado? En todos los países se está disolviendo la organización política consolidada, con el surgimiento, a la derecha y a la izquierda, de formaciones políticas nuevas que ponen en entredicho los principios hasta el momento aceptados generalmente. Desde el stablishment se ha venido defendiendo el statu quo recurriendo al miedo, se utiliza la necesidad de las medidas y que cualquier otra alternativa conduce al caos y al desastre económico, pero ¿qué ocurre cuando no hay nada que perder, cuando una parte de la población piensa que cualquier opción es mejor que la situación presente, cuando consideran que para ellos hace mucho tiempo que llegó el desastre económico? Los líderes europeos no han medido bien las consecuencias de traspasar una determinada línea

El Periódico
Podemos pisa los talones al PP y superaría ya los 100 diputados
Por José Rico [publicado el 20-12-2014]

La estrategia de acoso y derribo que están desplegando el PP y el PSOE contra la marca revelación de la temporada, Podemos, está funcionando, al menos de momento, como un bumerán que se revuelve contra populares y socialistas. En medio año, el partido de Pablo Iglesias ha logrado desbancar al PSOE como segunda fuerza y situarse en una buena posición para disputarle la victoria electoral al PP. Según el Barómetro Político de España del Gabinet d'Estudis Socials i Opinió Pública (GESOP) para EL PERIÓDICO, Podemos obtendría ahora entre 101 y 104 diputados en el Congreso y se quedaría a una decena de escaños del PP, de quien le separa solo medio punto en voto estimado. El PSOE encadenaría otro descalabro, pero en su mano estaría la llave para gobernar con el PP o con Podemos.

A un año de las elecciones generales, el presidente Mariano Rajoy retendría por los pelos el triunfo, aunque el batacazo podría arrebatarle hasta 71 diputados. Pese a las proclamas de que la crisis «ya es historia», el PP se hundiría desde sus 186 escaños actuales hasta una horquilla de 115 a 118. Los conservadores habían tomado oxígeno a principios de año pero lo perdieron después de los comicios europeos y mantienen su caída en picado. En mayo, el GESOP les situaba 10 diputados por encima de su registro actual. Desde las últimas elecciones generales, hace tres años, Rajoy ha perdido 18 puntos, y puede conservar el primer puesto al contar con la fidelidad de voto más elevada entre los principales partidos (53%).

El trabajo de campo de la encuesta se realizó del 9 al 15 de diciembre, esto es, después de acontecimientos como la operación Púnica y la dimisión de la ministra Ana Mato por el 'caso Gürtel', además del 9-N y la querella contra el 'president' Artur Mas y la presentación del programa económico de Podemos. El partido lila encabeza la intención directa de voto, el voto sin 'cocina', con un 24,4%, que representa 8,5 puntos más que el PP y casi 11 más que el PSOE. Sin embargo, en lo que sí se ha resentido Podemos es en el tirón de su líder. Iglesias no llega esta vez al aprobado que lograba en mayo y comparte nota con otros tres dirigentes: Pedro Sánchez (PSOE), Alberto Garzón (IU) y Albert Rivera (Ciutadans). Los cuatro obtienen un 4,6. Rajoy es el líder peor valorado, con un 2,7.

El razonablemente buen estreno de Sánchez y Garzón en este barómetro es el único (leve) consuelo que les queda ante la fortísima erosión que sus partidos sufren por efecto de Podemos. El PSOE podría perder hasta 33 escaños y se situaría entre 77 y 80 diputados (ahora tiene 110), el peor resultado de su historia. El relevo en la secretaría general no consigue revertir la tendencia a la baja y un tercio de sus votantes del 2011 emigrarían hoy hacia Podemos. En voto estimado, los socialistas se han dejado 8,6 puntos en tres años.

Fuga masiva

Mucho peor aún le irían las cosas a IU, que implora, por ahora sin éxito, una coalición con Podemos para esquivar el descalabro que le auguran las encuestas. El 56% de quienes votaron hace tres años a Izquierda Unida elegirían ahora la papeleta de Podemos. La consecuencia es que IU volvería al grupo mixto, es decir, a los tiempos de Gaspar Llamazares, con entre 2 y 4 escaños. Pablo Iglesias absorbe también a tres de cada 10 votantes de UPD, pero el partido de Rosa Díez duplicaría su representación (de 5 a 8 o 10 diputados) al nutrirse del desgaste del PP.

Tras el 9-N, CiU y ERC mantienen su cuerpo a cuerpo en las generales y podrían empatar a 9 escaños, lo que significarían siete menos para CiU y seis más para ERC. Ambos han perdido fuelle desde la encuesta anterior. Ciutadans se sigue moviendo en una horquilla de 3 a 5 diputados.

La Vanguardia
La división en la ANC obliga a replantear su apoyo a la lista unitaria
Por Àlex Tort [publicado el 20-12-2014]

Malestar en la Asamblea Nacional Catalana. Sectores de la entidad aseguran que una revisión de las actas donde las asambleas territoriales, sectoriales y de exterior tenían que ratificar la lista unitaria como apuesta preferente de l'ANC para encarar unas elecciones plebiscitarias demuestra que no fue la opción con más consenso. "Se alteró el recuento", aseguran miembros del secretariado. Estas fuentes aseguran a La Vanguardia que la lista conjunta que propuso Artur Mas, y que también recogía la hoja de ruta de la ANC, no tuvo tanto apoyo como otras opciones, como la opción de candidaturas separadas con un punto programático en común, opción del agrado de Junqueras.

Ya fuera por manipulación como por "mala interpretación de las actas", como han asegurado otras voces en diferentes medios, lo cierto es que el recuento de las actas resultó erróneo y ha aumentado la división en la entidad. La crisis estalló cuando algunos miembros del secretariado de la ANC dudaron de los resultados presentados en este órgano interno de las más de 500 asambleas territoriales, sectoriales y de exterior. La Declaración de Cornellà de la entidad del sábado 29 de noviembre es clara: "La propuesta hecha por el presidente de la Generalitat el día 25 de noviembre pasado representa un salto adelante en el proceso de constitución del nuevo Estado catalán. Es un buen punto de partida para hacer posible una amplia unidad política y social".

Con la lista unitaria por bandera, los miembros que sospechaban de los resultados reclamaron al resto del secretariado nacional de l'ANC, que culminó con una reunión de este ente celebrada en Alcover el 13 de diciembre. Allí se hizo patente que el recuento realizado previamente al consejo de territoriales, sectoriales y de exteriores de Cornellà no coincidía con el hecho posteriormente por estos componentes del secretariado que ponían en duda los resultados y, según fuentes de l'ANC, demostraban que habían sido alterados. Las sospechas recayeron sobre el encargado de centralizar los datos, que a su vez, se trata de una persona clave dentro de l'ANC. "La opción de la lista unitaria no era la preferente; además, muchas de las asambleas territoriales que se decantaron lo hacían con muchos matices", argumentan desde la organización. Esta persona, afirman las mismas fuentes, habría actuado así por puro interés personal.

El agravio es importante, porque pese a que la opinión de las territoriales no son vinculantes, "sí que lo son moralmente".

Otras fuentes de la entidad que preside Carme Forcadell, partidarias públicamente de la lista conjunta, aseguran que todo se trata de un malentendido, y que los resultados fueron "mal interpretados". Lo justifican por la infinidad de matizaciones que contenían las respuestas de cada una de las actas presentadas y a "dos preguntas enrevesadas" que contenía el guión a tratar por las asambleas: "¿Debemos mantener la propuesta de candidatura unitaria, tal y como indica nuestra hoja de ruta, como la única opción por la que la Assemblea pueda dar apoyo?", y "Si esta candidatura unitaria no fuera posible, tendría que dar apoyo la ANC a aquellas candidaturas que lleven en su programa el compromiso de declarar la independencia, de acuerdo con la propuesta del Consell Assessor per a la Transició Nacional?".

No obstante, el pasado miércoles se produjo una nueva reunión donde se limaron asperezas y se conjuraron para cerrar filas y llamar a la unidad. Hoy el secretariado nacional de la ANC vuelve a reunirse en la sede de Barcelona con el objetivo de abandonar la dicotomía lista conjunta-listas separadas, aunque matizarán la Declaración de Cornellà y focalizarán su acción en el qué y el cuándo: la hoja de ruta hacia la independencia y reclamar elecciones en febrero o marzo. También se discutirán posibles acciones a emprender si los partidos políticos no se ponen de acuerdo y si habría que promover más movilizaciones.

Voz Pópuli
Deutsche Bank rebaja sus previsiones para España y alerta sobre los riesgos de la corrupción
Por J. Mesones [publicado el 20-12-2014]

Las dudas sobre la economía europea están pasando factura también a España. A las revisiones a la baja de las previsiones sobre el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) español de la Comisión Europea (CE) y BBVA Research, se ha sumado Deutsche Bank. El mayor banco alemán estima un avance del 1,7% en 2015 y 2016, cuando hace apenas tres meses, a finales de septiembre, proyectaba subidas del 1,9% y 1,8%, respectivamente. "La debilidad de Europa" es la razón fundamental que esgrime para esta rebaja de perspectivas la entidad germana, que, en todo caso, destaca el "fuerte crecimiento" de España, el mayor de los cuatro grandes países europeos.

Deutsche Bank incide, en un reciente informe, en que "la recuperación iniciada en el verano de 2013 se ha acelerado en 2014 -la previsión del banco para el conjunto del año es la misma que la del Gobierno, el 1,2%-, en claro contraste con la debilidad de las cifras europeas". Subraya el papel de la demanda doméstica como "motor de crecimiento gracias a la caída del desempleo y la estabilización de los precios inmobiliarios". De igual forma, ensalza "las ganancias de competitividad", que siguen "favoreciendo el sector exportador". En este sentido, calcula que el superávit de la balanza corriente "puede llegar al 0,4% del PIB" en 2014, frente al déficit del 10% que registraba en 2007. 

Ahora bien, la entidad alemana también advierte de que el crecimiento previsto se ve amenazado por "los crecientes riesgos políticos". En esta línea, señala la imparable aparición de "escándalos de corrupción", así como la escalada de Podemos en las encuestas de cara a un 2015 en el que habrá elecciones generales, y el debate que se cierne en torno a Cataluña y la independencia que reclaman los partidos nacionalistas. Pero estos no son los únicos peligros que observa Deutsche Bank. También considera un "problema" que el Gobierno haya desarrollado los Presupuestos de 2015 bajo una "previsión de crecimiento optimista (del 2% anual)", lo que implica "riesgos" para el objetivo de déficit, del 5,5% del PIB al cierre del próximo ejercicio.

Por todo ello, Deutsche Bank avisa de que España "se adentra en una senda de recuperación que no está asegurada y es muy sensible al entorno externo y a la continuación en las reformas estructurales". Éstas y la reducción de los niveles de deuda del sector privado "deberían permitir a la economía española volver a alcanzar niveles de crecimiento del 2% en 2018 y recuperar niveles de crecimiento potencial del 2,5% en la próxima década". Una cifra, según reseña, "superior a la que se espera para Alemania". 

Los analistas de Deutsche Bank hacen, asimismo, un llamamiento al Gobierno español para que "ahora que los inversores internacionales" miran a España, en general, "con buenos ojos", no caiga "en la complacencia", un riesgo que aumenta en tanto en cuanto 2015 es año electoral. Esto, advierte la entidad, "impediría recuperar el empleo", el principal caballo de batalla para la economía española.

Respecto a la evolución de la economía mundial, Deutsche Bank cree que crecerá más en 2015 que en 2014 (3,5% frente a 3,1%), a pesar de los datos más débiles de crecimiento en China y Europa y que han despertado los temores sobre una nueva recesión global. Para el banco germano, "Estados Unidos seguirá siendo el motor de crecimiento" y, en Europa, "el apoyo del Banco Central Europeo (BCE) permitirá evitar la recesión". 

En cuanto a los bajos precios del crudo, estima que "persistirán mientras la OPEP no decida recortar la producción", lo que hará que la inflación también mantenga "niveles bajos" en 2015. Asimismo, prevé que "las presiones salariales llevará a la Reserva Federal a subir tipos a mitad de año, mientras que en Europa el BCE decidirá previsiblemente a finales del primer trimestre comenzar una política de compra de bonos públicos".

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