SELECCIÓN DE PRENSA NACIONAL

República
Mato amplía la crisis del Gobierno y del PP
Por Pablo Sebastián [publicado el 27-11-2014]

Ana Mato nunca debió de ser nombrada ministra y Rajoy lo sabía pero se empeñó y al final Mato ha tenido que dimitir una vez que el juez Ruz de la Audiencia Nacional la ha señalado como beneficiaria de la corrupción de su marido, Jesús Sepúlveda, en la trama del caso Gürtel. La que según el auto del magistrado funcionaba en beneficio de la financiación oculta e ilegal del PP. Lo que proyecta una sombra alargada sobre el Partido cuando todavía está pendiente de la ‘pieza separada’ de los llamados ‘papeles de Bárcenas’ en la que Ángel Acebes, exsecretario general del PP, continua en situación de imputado por más que Ruz haya archivado las diligencias que sobre él permanecían abiertas en el proceso de Gürtel.

Que todo esto haya ocurrido en la víspera de que Rajoy presente hoy en el Congreso de los Diputados su proyecto de ley contra la corrupción no deja de ser un sarcasmo y duro contratiempo para el presidente del Gobierno y del PP, cuyo escapismo del desafío secesionista catalán, se ve ampliado por estos escándalos de su partido. Ayer mismo el fiscal de Extremadura abrió una investigación sobre los viajes de Monago, y Carlos Fabra está a punto de ingresar en prisión, mientras retumban en los medios las tarjetas negras de Blesa y Rato, las andanzas valencianas de Cotino, Castedo y Grau, el caso de Molina en Toledo o la trama Púnica de Francisco Granados quien en prisión está, mientras otro juez solicita que Matas vuelva a ingresar.

Lo llevamos diciendo hace mucho tiempo, Rajoy debe hacer, de una vez por todas -ya se han ido Cañete, Gallardón y Mato-, una profunda crisis de su Gobierno y convocar de urgencia un Congreso Extraordinario del PP en el mes de enero para: limpiar el Partido; democratizar su organización con elecciones primarias; renovar sus líderes y candidatos a las elecciones de municipios y autonomías de las elecciones de primavera de 2015; e incluso convocar primarias para principio del verano para elegir el candidato del PP a la presidencia del Gobierno en los comicios generales de finales de 2015. En las que ya veremos si se presenta Rajoy, sobre todo si el PP sufre, como anuncian las encuestas, un severo castigo electoral en la primavera.

Todo esto que ocurre es muy malo para el PP y para el Gobierno de Rajoy, pero también lo es para la imagen de España en el mundo, cuando aún no hemos salido de la crisis y mientras siguen causando asombro los desafíos del presidente de la Generalitat, Artur Mas, quien desde su cargo anuncia la independencia de Cataluña para 2016, tras haber celebrado una Consulta ilegal el 9N, ante la pasividad y vista gorda del Gobierno de Rajoy. Lo que más tarde está intentado arreglar con su querella contra Mas la Fiscalía del Estado, ante el asombro de los españoles y la consternación de la mayoría de los ciudadanos que habitan en Cataluña y se sienten abandonados por el gobierno nacional.

En medio de este espectáculo que ofrecen el Gobierno y el PP, al que se le añaden los problemas de corrupción del PSOE (con Chaves y Griñán a las puertas del Tribunal Supremo) y las ocurrencias de Pedro Sánchez desde el PSOE, como rectificar la reforma constitucional del artículo 135 sobre el equilibrio presupuestario, todavía quedan en España ciudadanos que se asombran porque Podemos figura en las encuestas como la primera fuerza política de España, mientras desfallece el bipartidismo del PSOE y el PP.

Cuando lo que causa asombro es la incapacidad de Rajoy, su Gobierno y su partido para no saber lo que ocurre ni adivinar lo que está a punto de ocurrir. Y no solo en España si no en su propio Gobierno y partido político, donde habitan en medio de una enorme confusión y descontrol. Siempre se dijo que Rajoy era un experto en el manejo de los tiempos, dejando dormir los problemas y pudrir las situaciones conflictivas. Pues se ha lucido con su fama de domador del tiempo porque el PP le está estallando en las manos en vísperas de una decisiva campaña electoral municipal y autonómica que puede adelantar el escenario del posterior hundimiento del PP, al estilo de la UCD. Y ¿qué piensa, hace o dice de todo esto el presidente de honor y refundador de este partido José María Aznar? No se sabe pero lo podemos imaginar.

El Economista
La patronal bancaria no tiene "ningún problema" en reunirse con Podemos
Por Servimedia [publicado el 27-11-2014]

El presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), José María Roldán, asegura que la patronal no tiene "ningún problema" en reunirse con representantes de Podemos, el partido político liderado por Pablo Iglesias. En cuanto al sector financiero, afirma que los bancos tienen liquidez y calidad para atender la demanda de crédito. 

En el acto, organizado por Nueva Economía Fórum, el presidente de la AEB afirmó que "somos un sector económico abierto al diálogo con todos los sectores de la sociedad". De esta manera, ratificó que "sí, sin ningún problema", se reuniría con miembros de Podemos.

Roldán explicó que, tras una crisis "tan profunda" como la que ha sufrido España, es "natural ver este tipo de fenómenos" políticos. En este sentido, indicó que "ésta vez la respuesta está siendo más moderada que en otros periodos pasados de la historia de económica mundial".

Además, el responsable de la AEB recordó que países con muchos menos problemas económicos de los que ha tenido España están viviendo "problemas políticos de diversa índole".

Para el presidente de la patronal bancaria, el entorno democrático permite que las "naturales y entendibles frustraciones de una parte de la sociedad se transmitan a través del voto democrático, lo que es una auténtica garantía de estabilidad para el sistema".

Por otra parte, respecto a los movimientos secesionistas en Cataluña, Roldán defendió que España sale de la crisis "si cada uno hace lo que le toca en su ámbito de responsabilidad" y pidió que en un "momento aún delicado no generemos problemas innecesarios". "Si los podemos solucionar más pronto que tarde, mejor para todos", sentenció.

La Vanguardia
Octubre, octubre
Por Enric Juliana [publicado el 27-11-2014]

La cadena de escándalos de Octubre ha agitado y cambiado la política española. Y ha acelerado la mutación de la política catalana, que tiene la costumbre de ir por delante cada vez que cambia la dirección del viento. En Octubre se ha certificado que no habrá partido con mayoría absoluta en la próxima legislatura española. Octubre ha encendido las luces de alarma en Europa sobre la posible transformación de España en un grave y crónico problema político. Octubre del 2014 aparecerá en los libros de historia. Los tiempos están cambiando y en las elecciones municipales y regionales de Mayo va a llover a cántaros.

Sin los hechos de Octubre, prologados por el 25 de Julio de Jordi Pujol, probablemente Artur Mas no habría propuesto anteayer, con tanta contundencia, un segundo adelanto electoral bajo la bandera de un soberanismo unitario, civil y regenerador. Sin la cadena de escándalos de Octubre y su mella en el castigado orden español, quizá el 9 de Noviembre habría discurrido de otro modo. Quizá se habría impuesto en Madrid, la idea de proceder a la requisa e incautación de las urnas y papeletas que la Generalitat tenía almacenadas en Lleida. Con la gravedad de Octubre a cuestas, el presidente y la vicepresidenta no quisieron dar ese paso, reclamado por alguno de los ministros séniors con vieja experiencia gubernativa.

Sin Octubre quizá no habría madurado tan deprisa la idea del 'Partit del President', subyacente en el plan de los 18 meses artúricos: la aventura de refundar el partido catalán dominante con fibras de Esquerra, pautas de Carles Viver i Pi Sunyer y retóricas de Podemos. Sin el tremendo Octubre, Mas, buen alumno de la escuela laica francesa, no habría abrazado con tanto entusiasmo la nueva religión de nuestro tiempo: la adoración de la ‘gente’, la idolatría de la multitud digitalizada, las sandalias franciscanas, los domingos sin corbata y el cilicio en las ingles de la política profesional. La expiación y el gran proyecto. La saya y el diálogo con el Universo. El borrón y la cuenta nueva. Las maniobras de palacio y la propaganda del nuevo país. Catalunya, siempre pionera en las artes escénicas, se dispone a pintar ahora el retablo del franciscanismo unitario.

Toda la Península vive en Octubre. En Portugal, tierra fraterna, lo están resolviendo de otra manera. La justicia republicana pega fuerte y gente de mucho poder está yendo a la trena. La República se afirma. Hay que añadir que el franciscanismo siempre ha tenido una fuerte impronta en Portugal. San Antonio de Padua, el fraile que dio profundidad intelectual a la orden, era de Lisboa.

En Madrid, Octubre ha sido políticamente demoledor, pero Mariano Rajoy es más de Santiago que de Francisco. La pétrea quietud del apóstol, esa figura de ojos grandes y mirada hierática que el presidente abrazó en Agosto acompañado por la canciller alemana Angela Merkel, define un estilo de gobierno. Una manera de ser. En el tozudo quietismo de Rajoy late un tremendo deseo de afirmación. Una vanidad oculta: ya sé que no os acabo de gustar, pero yo soy así y los hechos me acabarán dando la razón. Esta es la divisa presidencial, ahora en serios apuros.

El trimestre comenzó con la dimisión de Alberto Ruiz-Gallardón y concluye con la renuncia de Ana Mato, diezmada por el ébola y triturada por el caso Gürtel, horas antes del pleno del Congreso sobre las medidas anticorrupción. El juez Pablo Ruz es independiente y ahora lo quiere exhibir. Octubre también ha influido en el estado de ánimo de la judicatura. Los magistrados –incluidos los fiscales- quieren subrayar su autonomía. Los jueces también quieren ser, como Francisco, amigos del pueblo. Han caído dos ministros, se ha desplomado la simpatía por el PP en las encuestas, han ascendido los partisanos de Podemos, un poco leninistas, un poco franciscanos; Mas se ha sentido fuerte e imaginativo, el nuevo secretario del PSOE no ha entrado en la red de los pactos bipartidistas (cambio del sistema de elección de los alcaldes y leyes anticorrupción) y ha empezado a cundir en Europa la sensación de que España lo tiene negro.

En circunstancias así suele haber una remodelación ministerial. Un golpe de efecto para tomar impulso e intentar escapar de la fuerza gravitatoria de Octubre.

El Mundo
Crepúsculo de tecnócratas
Por Raúl del Pozo [publicado el 27-11-2014]

En el balneario de Europa no hay gas para calentar las termas. En el sur, la cuarta parte de los jóvenes está parada, la economía sigue al borde de la recesión y manda en el continente el centroderecha, que ha convertido la deuda en ideología. Como los gobiernos no hacen política, la hacen las calles, surge una insurrección. Con la socialdemocracia en el papel de comparsa, hasta el Papa parece de Podemos al lado de la troika.

«El Gobierno de España -dice ahora Gallardón-, lo único que ha hecho es obedecer a la señora Merkel». Mariano Rajoy ha desmontado las familias del PP. Los últimos ministros que ha nombrado -la de Agricultura y el de Justicia- tienen perfil de tecnócrata. El presidente quiere desinflar la rana de la ideología, que tanto se hincha. Entre los murciélagos y las llamas de azufre de La Moncloa, se le aparece Laureano leyéndole Camino y recordándole el crepúsculo de las ideologías.

Contaba Ernesto Giménez Caballero que cuando llegó evadido a Salamanca insinuó a Franco que por qué no inventaba una institución libre de enseñanza católica con tecnócratas laicos. A lo que Franco le respondió: «Ya anda por ahí un curita de aldea con esa idea, búsquelo». El curita se llamaba Donjosemaría, un aragonés de Barbastro que fundó el Opus Dei, el neocapitalismo y el gobierno de los tecnócratas. Los que fueron llamados «vanos fantasmas de niebla y número», aquellos ejecutivos tan vivos de Marsillach, resucitaron en Europa 50 años para imponer la posideología. Pero los muchachos sin esperanza salieron gritando: «No somos mercancía en manos de políticos y banqueros», «Democracia, me gustas porque estás como ausente».

Mientras el bipartidismo va hacia el monopatín, los humillados han iniciado la repolitización. Durante la crisis del euro, se impusieron en Europa gobiernos con banqueros norteamericanos de empleados. Esa tendencia consistente en tratar la política como una caja registradora, tumbar gobiernos elegidos en las urnas -ocurrió en Italia y Grecia- sigue vigente.

En su libro Política, David Runciman dice que los poderes fácticos del universo se preguntan si no sería mejor que nos gobernaran los que entienden de verdad la tecnología. «Los políticos -escribe- son muy duchos en determinadas tareas, como ganar elecciones, manipular a la prensa, forjar coaliciones, maquinar contra sus rivales y apuñalarse por la espalda: la caja de herramientas maquiavélicas al completo; pero llega el momento en que dependen de los expertos».

Dijo James Carville, asesor electoral de Bill Clinton: «Yo pensaba que, de existir la reencarnación, querría volver a la Tierra como presidente o como Papa. Ahora quiero volver encarnado en el mercado de deuda. Así intimidas a todo el mundo». Seguir la voz de la señora Merkel desde el mercado ha evitado la quiebra, pero no evitará la derrota. Los tecnócratas no ganan elecciones. Algunos dirigentes del PP, hartos de la tiranía de la tecnocracia, están pidiendo un nuevo Gobierno de políticos para evitar el crac de las municipales.

El Mundo
Slim salva a Koplowitz
Por CARLOS SEGOVIA [publicado el 27-11-2014]

El magnate mexicano Carlos Slim, una de las primeras fortunas del mundo, se convierte en el salvador de una de las grandes magnates de España y también de una de las principales constructoras.

Slim será el nuevo primer accionista de referencia de Fomento de Construcciones y Contratas (FCC), la empresa de infraestructuras controlada por la familia Koplowitz desde hace seis décadas. Los representantes de Koplowitz y de Slim han alcanzado un acuerdo para poner fin al culebrón de las últimas dos semanas en el que hubo un intento previo fallido con fondos del financiero estadounidense George Soros.

El acuerdo, cuyos detalles serán comunicados a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en breve implican una reducción radical de la participación de Koplowitz, que controla el 50,01% del capital, en favor del grupo Carso, controlado por la familia Slim. El grupo mexicano asumirá más del 25% del capital y, ligeramente por debajo, la magnate española, según fuentes conocedoras del acuerdo. La CNMV puso reparos a que ambos socios alcanzaran un acuerdo paritario y con participación idéntica para controlar conjuntamente el grupo sin lanzar una Oferta Pública de adquisición de Acciones (OPA).

En función de la participación que asuma Slim, desembolsaría más de 650 millones de euros. De ellos, unos 500 en la ampliación de capital de FCC y, el resto, el pago a Koplowitz para poder asumir sus derechos de suscripción. Su entrada se producirá mediante una ampliación de capital con un doble efecto positivo para Koplowitz. Por un lado, mediante la venta de derechos sobre el capital de FCC la magnate saldría de su actual situación de impago de su deuda personal con sus acreedores Bankia y BBVA y evitaría el embargo de sus propiedades.

Por otro, la entrada de Slim supone una inyección de capital para FCC, que se encuentra también con patrimonio negativo a la espera de oxígeno que le permita apuntalar su plan estratégico y normalizar su relación financiera con la banca.

El desembarco implica que Slim se queda con la mitad de los 1.000 millones de ampliación de capital prevista en FCC, lo que facilita al grupo que dirige Juan Béjar la tarea de conseguir inversores para completarla.

La noticia de que se ultimaba el acuerdo precipitó ya ayer una subida en Bolsa de FCC superior al 3%. Cerró a 15,5 euros por título, por encima de los 14,63 registrados el pasado día 14, cuando Koplowitz anunció el inicio de sus conversaciones con Soros. El mercado valoró ayer en 1.948 millones la vieja constructora adquirida por Ernesto Koplowitz en 1952.

FCC anunció el pasado lunes la ruptura de las negociaciones de su principal accionista, Esther Koplowitz, con Soros y la apertura de conversaciones con el grupo Carso, propiedad de la familia Slim. "Como continuación del Hecho Relevante de fecha 14 de noviembre de 2014, el accionista de control de FCC nos ha informado que ha finalizado la exclusiva concedida a Soros Fund sin que se haya cerrado acuerdo para su inversión", señaló FCC. Pero se apresuró a anunciar un socio aún más relevante: "No obstante, la eventual adquisición de derechos de suscripción de FCC correspondientes a B1998 [la patrimonial de Koplowitz], directa o indirectamente, en el marco de la ampliación de capital aprobada por la Junta de fecha 20 de noviembre de 2014, se negocia ahora en base de exclusividad con Control Empresarial de Capitales SA de CV, sociedad perteneciente en su integridad a Inmobiliaria Carso SA de CV que a su vez estácontrolada por la familia Slim".

Las fuentes consultadas aseguran que las conversaciones con Slim han sido más fáciles que con Soros y apuntan que el mexicano ya mostraba interés desde hace tiempo.

Con Slim, FCC tendrá en su capital a dos de las primeras fortunas del mundo, puesto que el fundador de Microsoft, Bill Gates, mantiene un 5% del capital del grupo constructor.

El País
La Cataluña que se va
Por Josep Ramoneda [publicado el 27-11-2014]

“El 9 de noviembre, Cataluña cambió de estatus, porque rompió el statu quo, al superarlo por elevación”. Artur Mas se apunta a la teoría de que Cataluña se va, se está yendo, aunque en España y en Europa no acaben de creérselo. Cumplido, a su modo, el compromiso de votar el 9-N, siente que ha recuperado la iniciativa. Con la complicidad de las torpezas del Gobierno español, saldó con éxito una apuesta de la que buena parte del bloque soberanista desconfiaba, y evidenció la debilidad del Estado. Ahora tiene el control del calendario político y ha decidido aprovecharlo: para reforzar su apuesta tanto ante España como ante Europa; para presionar a Esquerra Republicana en la disputa del liderazgo soberanista; para iniciar el desmantelamiento de Convergència (un partido tocado de muerte que ve la oportunidad de transmigrar discretamente a otra formación); y para seguir construyendo su propio mito de Moisés que lleva al pueblo catalán a la Tierra Prometida (en un prematuro intento de construir su imagen para la posteridad).

Artur Mas abandona la ambigüedad: asume la independencia como opción estratégica. Establecidos el fin y la fórmula del éxito (“sociedad civil organizada y movilizada, más instituciones comprometidas, más civismo, más objetivos claros y compartidos”) la incógnita estaba en el plan. Un parto de los montes: la conversión de unas elecciones autonómicas —las únicas que él puede convocar— en una consulta. ¿Cómo se consigue? Con una lista única del soberanismo, con la independencia como programa, para formar un Parlamento y un Gobierno con fecha de caducidad —18 meses— que sienten las bases del proceso constituyente. Más allá de la épica de la unidad (siempre sospechosa), la razón de la lista única está en la lectura de los resultados. Según Artur Mas, para que llegue un mensaje nítido a la comunidad internacional debe haber una candidatura que alcance la mayoría absoluta por sí sola. Cuesta, sin embargo, entender por qué una mayoría de lista única es mejor que una mayoría plural, que probablemente obtendría más votos.

Artur Mas se sitúa en el centro del conflicto y planta cara a Rajoy, que pretende seducir a los catalanes con un solo argumento: sólo los desvelos del Gobierno español salvan a Cataluña del desgobierno. Muy pobre para un líder sin credibilidad, que viene a predicar en un territorio que él mismo definió como extraño al decir que no sabía quién mandaba allí. Mas acelera y gana tiempo a la vez, metiéndose a pleno ritmo en año electoral. Las vías de pacto con España se cierran. Y él se refuerza sabiendo que probablemente Cataluña votará con más de una lista soberanista. El plan de Mas hay que situarlo en el cambio de escenario después de la maratón electoral de 2015. Se trata de aprovechar el desconcierto español para llegar al día después con ventaja, es decir, con Cataluña un poco más cerca de la salida.

El País
Tres en uno: Rubicón, OPA y dos años más
Por Xavier Vidal-Folch [publicado el 27-11-2014]

El presidente de Convergència, Artur Mas, ha lanzado tres operaciones en una sola. Y esta vez no es fácil que las desbarate ningún resorte judicial, nada que no sea la Política con supermayúsculas. Porque ahora él es el competente para administrar la cadencia de la legalidad, siempre que se circunscriba a la convocatoria de elecciones autonómicas.

Mas cruzó ayer de forma casi irreversible el Rubicón del independentismo. Al defender un programa único para unas elecciones de corte plebiscitario, le fijó contenido sin los habituales sucedáneos ni trucos semióticos: la reivindicación directa de un Estado independiente para Cataluña. Ahora su posición sí está clara, y la suerte está (casi) echada, tras dos años de confundir a la ciudadanía, desde los comicios anticipados del 25-N.

También lanzó una OPA hostil a su principal socio de este período, y al tiempo rival, la incómoda Esquerra Republicana. A Oriol Junqueras le hurtó el gran reparo oponible a una lista electoral común en torno a un único punto, la preservación de la identidad de cada partido: le sustrajo la cartera —como ya había hecho el 9-N— con la oferta, probablemente más retórica que real, de no encabezar la lista, sino de ir el último. Quizá retórica, pero de una eficacia metálica, inapelable. Junqueras se dio por enterado. Fue el que no aplaudió.

Y marcó un programa de agitación permanente hasta final de 2016, como si los tres últimos años hubieran sido solo un entrenamiento. Si los socios/rivales doblan la cerviz y aceptan la OPA, otra vez elecciones a la vuelta del año. Y luego, en caso de mayoría secesionista, el éxtasis de un proceso con ribetes de “constituyente”.

Pero si no aceptan, se les cargará, también a ellos, el mochuelo de malos patriotas, del interés partidista, de aplazar la cita con el inminente paraíso. Esta máquina de repartir DNIs antes de que toque es abrasadora. Y si no basta por sí sola, siempre se les puede enviar a la llamada “sociedad civil”, tanto la organización cultural como la otra, para dictarles la conducta aconsejable en nombre del pueblo.

El político ya profesionalizado que es Mas abusó, en tono buscadamente humilde, de la táctica ventajista de hablar como presidente de la Generalitat (es decir, de todos los catalanes). Cuando en realidad lo hizo como cabeza de un solo partido (el jefe de la federada Unió, Josep Antoni Duran Lleida, no acudió) y ya como líder, a pecho descubierto, de los secesionistas. Al resto, ni agua.

Mas se presentó en Moisés, augurando la tierra prometida, como había pretendido inmortalizarle el estilista de la campaña de hace dos años, otro aspirante a profeta. Pero esta vez pudo hacerlo porque torpes artes altaneras de cuño centralista ya le habían victimizado, como a Job. Nada mejor que una querella ómnibus para pasar a la Historia.

El País
Rajoy suelta lastre
Por Editorial [publicado el 27-11-2014]

Mariano Rajoy se encuentra en una posición insostenible; el Gobierno carece de nervio, de ideas y de credibilidad para la regeneración de la democracia. El presidente no ha podido sostener por más tiempo a la ministra de Sanidad, Ana Mato, quien ha dimitido en vísperas del debate previsto para hoy en el Congreso sobre temas de corrupción.

Rajoy no ha tenido otro remedio que soltar lastre tras haberse resistido durante años a las peticiones de la oposición, de la opinión pública y de sectores de su partido. Desacreditada también por otros asuntos —como la gestión del primer contagio de ébola en España—, Ana Mato tuvo que dejar el cargo horas después de verse señalada por el juez Pablo Ruz como una de las personas que se lucraron de actividades de la trama Gürtel. Formalmente no está imputada, pero era insostenible su presencia en el banco azul, en un ambiente dominado por la sensación de crisis política que causa la acumulación de casos de corrupción.

Retirarse del Gobierno no prejuzga culpabilidades futuras. Pero en política carece de sentido quedarse quieto a la espera de que escampe, una actitud en la que tanto Ana Mato como su jefe político, Mariano Rajoy, son especialistas. Este comportamiento no es propio de los países democráticos avanzados. Bastan las conductas incorrectas para no mantener en política a quien incurre en ellas, aunque no supongan acusaciones formales de comisión de delitos.

Esta es una de las facturas del caso Gürtel que llega a vencimiento. Otros antiguos responsables y cargos del Partido Popular se encuentran abocados al banquillo, entre ellos sus tres extesoreros, Luis Bárcenas, Álvaro Lapuerta y Ángel Sanchís. Y por más que el PP y el propio Rajoy sostuvieron al principio que el caso Gürtel era una trama “contra el PP”, el juez ha cerrado el sumario, más de cinco años después, y considera responsable a este partido —además de los muchos imputados que tuvieron cargos— de haberse lucrado de la trama.

Hace tres años que Rajoy ganó las elecciones generales por mayoría absoluta. El presidente del Gobierno y su partido prefirieron disociar la crisis económica de la crisis política en ciernes, apelando reiteradamente a no distraerse con esta cuestión. El paso del tiempo no solo ha confirmado el aumento de la preocupación ciudadana por la corrupción, sino la convicción del 80% de los españoles sobre la mala situación política que vive este país.

El PP no es el único afectado por la corrupción, ni mucho menos, pero sí está fuertemente implicado. Por eso esta cuestión se anuncia como asunto crucial para 2015, un año cargado de citas electorales que aguardan a la vuelta de la esquina. Esto es solo un anticipo de los estragos que el proceso de la trama Gürtel puede causar a un Gobierno débil. Se hace difícil pensar que la legislatura en curso pueda continuar un año más.

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